¡Cuidado con las zapatillas deportivas!

¡Cuidado con las zapatillas deportivas!

Los médicos alertan de que el uso incorrecto de calzado específico para diferentes tipos de pisada, 'pronadores', 'supinadores'..., está provocando lesiones

MARTA FDEZ. VALLEJO

Utilizar una zapatilla deportiva inadecuada provoca lesiones. Los especialistas en medicina deportiva han lanzado la señal de alarma, cada vez llegan a sus consultas más personas afectadas de dolores de espalda, sobrecargas musculares, tendinitis o problemas en las plantas de los pies que tienen su origen en una mala pisada provocada por un calzado inadecuado. "Estamos viendo muchos casos, incluso de jóvenes y niños", explica el especialista y doctor en Podología Pablo Martínez Escauriaza, del centro de Medicina Deportiva del Igualatorio Médico Quirúrgico. Y en muchas ocasiones, además, se trata de deportistas expertos que cuidan el tipo de calzado que compran. O eso creen. Es habitual que los aficionados al 'footing' acudan a comercios especializados en los que se les hace un estudio para comprobar si por su forma de pisar necesita zapatillas de correr de 'pronador' , 'supinador' o neutro, diseñadas específicamente para esos diferentes apoyos.

Sin embargo, es precisamente entre ese grupo de deportistas que compra calzado muy especializado para correr en el que se están detectando lesiones. Unas veces ocurre porque el usuario compra zapatillas que no se ajustan a la morfología del pie por falta de información y asesoramiento en las tiendas: no saben que ese calzado está diseñado para un tipo de pisada concreto. En otras ocasiones el deportista tiene algún problema en los pies para el que un calzado tan específico es muy perjudicial -hay pies cavos, planos, valgos... que deben ser tratados de una forma muy concreta-. Los especialistas en podología consideran necesario lanzar campañas dirigidas a educar a la población y evitar este tipo de lesiones. El consejo que dan los expertos es "utilizar zapatillas neutras y emplear plantillas si es que la persona necesita algún tipo de compensación o corrección en su pisada", añade Martínez Escauriaza. Existe la opción de realizar un estudio biomecánico pero siempre que sea dirigido por médicos especialistas, diferente al análisis de pisada más superficial que hacen algunos centros comerciales a sus clientes. En esos estudios biomecánicos se detecta si existe algún problema en los pies que exija el empleo de plantillas. Los médicos recuerdan, además, que entre los 6 y los 21 o 22 años se pueden corregir los problemas ya que el hueso todavía está en formación.

En todo caso, hay una serie de consejos básicos para acertar con las zapatillas o, al menos, para evitar lesiones:

- Cuanto más larga sea la carrera o más complicado sea el terreno, más protección debe tener el calzado, una suela más gorda y amortiguada. Cuanto mayor sobrepeso tenga el corredor mayor protección debe tener su calzado, en especial amortiguación. Cuanta más experiencia tenga el deportista y más kilómetros haya acumulado en sus piernas podrá ir usando un calzado cada vez más minimalista (con suela más fina y menos diferencia de grosor entre punta y talón). Y, al contrario, cuanto menos kilómetros de experiencia se tenga es necesario una suela más grande.

- Los corredores no profesionales no deben preocuparse demasiado por su tipo de pisada. Es mejor comprar zapatillas neutras, de esta forma el daño que nos podríamos hacer es mucho menor. Es más aconsejable tener un calzado sencillo y cambiarlo periódicamente que gastar mucho dinero en uno muy específico o que está de moda. Los expertos aconsejan también usar dos modelos de deportivas a la vez, porque se trabajan diferentes grupos musculares.

- Cada deporte tiene un calzado adecuado. Es el elemento más importante a la hora de comprar una equipación -no podemos jugar al baloncesto con unas zapatillas de correr-. Es muy importante tener en cuenta la superficie en la que vamos a hacer el ejercicio (pista polideportiva cubierta, hierba, asfalto, tierra). Aunque no suframos una lesión, si no elegimos las deportivas adecuadas tendremos molestias, rozaduras y sobrecargas, que pueden desanimarnos y provocar que abandonemos la práctica.

- Las zapatillas de running hay que renovarlas con mucha frecuencia. El calzado se va deteriorando con el uso porque pierde amortiguación, pero también cuando no se utiliza. Si se tienen dos años unas zapatillas en el armario pueden perder flexibilidad y quedarse rígidas. Saber cuándo hay que cambiarlas no es fácil porque muchas veces no hay síntomas visuales que lo muestren. Los fabricantes recomiendan que se renueven cada 800-1.000 kilómetros. Una fórmula genérica para saberlo es que si se entrena tres días a la semana hay que cambiarla en 8-9 meses. Si se entrena cuatro o más días debe ser a los seis meses.

- Las zapatillas deportivas también necesitan mantenimiento. En contra de lo que se hace habitualmente, es mejor no lavarlas en la lavadora. Lo ideal es limpiarlas con jabón neutro y un cepillo de uñas. Hay que secarlas entre una sesión y otra, y evitar ponerlas al sol o cerca de un radiador porque se cuartean y se dañan los materiales. Hay trucos también para saber si un calzado nos está bien de tamaño o para atarse los cordones según el tipo de pie que aparecen en el gráfico.