«En las decisiones que afectan a la Sanidad, a los médicos se nos escucha muy poco»

El doctor García Bengoechea, en su despacho de la sede colegial./
El doctor García Bengoechea, en su despacho de la sede colegial.

«Educar a la población desde un punto de vista sanitario» e incidir más en la formación de los profesionales son dos de los principales objetivos de la Junta que preside

NEREA AZURMENDISAN SEBASTIÁN.

Después de un período un tanto convulso, el Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa, integrado por las 3.891 personas que pueden ejercer la Medicina en nuestro territorio, vuelve a tener una Junta de Gobierno dispuesta a hacer frente a los retos a los que se enfrenta el colectivo. Encabeza la misma el hepatólogo Manuel García Bengoechea, cuya trayectoria le acredita sobradamente para que se pueda asociar a su nombre el adjetivo de 'eminente' -que a él, por cierto, no le gusta nada- y le proporciona una amplísima perspectiva sobre la profesión médica.

¿El Colegio Oficial de Médicos se ocupa solo de sus colegiados, o también tiene algo que ofrecer al conjunto de la sociedad?

La función básica del Colegio es garantizar a la población que los médicos que les atienden lo son realmente, así como ocuparse de los colegiados. Sin embargo, incluso por estatutos, la salud pública es una de nuestras razones de existir. Por esa razón, además de incidir más en el tema de la formación, que también nos compete, entre nuestros planes está abordar algo que le falta al sistema, que es educar a la población desde el punto de vista sanitario. Por la calle corren leyendas que se difunden sin ningún control y en muchos casos no son veraces. Creemos que ante eso tenemos que actuar.

Usted se jubiló hace dos años después de más de cuatro décadas en la sanidad pública. ¿Le pillaron los recortes?

En el día a día no lo noté demasiado, aunque me afectaron, claro. No obstante, diría que dentro de los sistemas de salud del Estado Osakidetza se ha mantenido bastante bien y, aunque ha habido recortes, el conjunto de la atención no ha sufrido en exceso. Más nos han trampeado a los médicos, y no solo con la reducción del salario o la pérdida de una extra. Los ingresos se han reducido todavía más porque hay menos guardias; han desparecido las 'peonadas', que eran un invento de los políticos para eliminar listas de espera; se han producido también reducciones importantes vinculadas a la paralización de la carrera profesional...

Al tomar esas decisiones, aparentemente administrativas, pero con posibles repercusiones asistenciales, ¿se escucha a los médicos?

Creo que se nos escucha muy poco. Nos dicen que en cuestiones de alta gestión no entendemos nada, pero los que estamos en el escaparate, conocemos el día a día y tenemos que dar la cara somos nosotros. Desde ese punto de vista no estaría mal que se nos escuchara un poco más.

No todo ha cambiado a peor. El avance de la medicina ha sido extraordinario en las últimas décadas. Usted lo ha podido comprobar.

Yo he hecho 43 años en el Hospital Universitario Donostia. Entré como interno en 1968, cuando se llamaba Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aranzazu, y creo que he pasado por media docena de nombres... Lo que tenemos hoy no se parece en nada a lo que teníamos entonces. Éste es un mundo en el que la progresión ha sido geométrica.

Estar al corriente de las novedades no tiene que ser nada fácil.

No, es muy complicado. Esa es una de las razones de que en un hospital grande como el nuestro ya no haya especialidades, sino subespecialidades. La exigencia y la información científica son tan abrumadoras que tienes que ir restringiendo tu área de trabajo. Ahora ser internista es una heroicidad, y ahí está también el gran mérito de la atención primaria, del generalista, que tiene que tener una formación muy actualizada, estar al tanto de todos los protocolos y de todos los criterios, porque le puedes preguntar sobre mil cosas y él te tiene que responder.

¿Las actuales circunstancias facilitan e incentivan que los médicos se formen y proporcionen a los pacientes los cuidados más actualizados, o depende del interés y las ganas de cada uno?

Depende sobre todo de la iniciativa individual. Antes lo incentivaba un poco la carrera profesional, en la que se iba acumulando todo lo que publicabas, los cursos que hacías, las ponencias y comunicaciones que presentabas en congresos... A medida que avanzabas cobrabas un poco más y, sobre todo, hacías curriculum, pero ahora está completamente parada. Salvo convocatorias muy concretas dirigidas sobre todo a residentes o adjuntos jóvenes, apenas hay nada. En consecuencia, cada uno se organiza como puede.

¿Y cómo puede organizarse uno?

Por una parte está la formación que proporciona el Colegio por medio de la fundación, que es gratuita. Es algo que queremos reforzar, sobre todo pensando en el colectivo más lábil y más disperso, que es primaria. Los que están en hospitales tienen más facilidades para buscar financiación y para acudir a congresos porque, aunque no son sustituidos, los compañeros acarrean con lo que les dejan. A los de primaria se les complican los horarios, tienen que ser sustituidos, lo que ahora es muy difícil, les cuesta más conseguir financiación...

Otro elemento clave de avance y mejora es la investigación, en la que usted tiene una larga trayectoria. ¿Es fácil compatibilizarla con la práctica clínica?

Yo he sido bastante francotirador, pero eso te da unas opciones muy pobres, porque tu capacidad es muy limitada. Lamentablemente, pude disfrutar durante muy poco tiempo de un centro como el instituto de investigación sanitaria Biodonostia, que casa al clínico con el investigador básico. Antes el básico estaba perdido en el laboratorio y tú estabas al pie del cañón en la consulta, estábamos divorciados. Herramientas como Biodonostia favorecen ese binomio, que es crucial, básico para que el hospital tenga algo tan importante como el respaldo investigador.

En ese esquema, ¿no vuelve a quedar descolgada la atención primaria?

Efectivamente. En los hospitales hay más facilidades para organizarse y para obtener recursos que en asistencia primaria, aunque también se están formando grupos y se están haciendo cosas muy interesantes. También por eso soy un gran admirador de primaria. Para hacer lo que hacen tienen que pelearse con el lucero del alba y tener una ilusión a prueba de bombas.

Al igual que en el caso de la formación, ¿el esfuerzo investigador se incentiva o también depende de las ganas de cada uno?

Dependes mucho de la iniciativa individual, de gente con tirón que se parte la cara para conseguir estudios con los que sacar adelante proyectos o para obtener ingresos con los que mantener un becario.

¿Y cómo se obtienen?

Con estudios clínicos, con becas, con ayudas de la industria, de los laboratorios...

¿Esos mismos que en muchos casos financian la asistencia a los congresos?

Sí, la industria farmacéutica es fundamental en la formación del médico, y también lo es a la hora de financiar la investigación.

Esa relación tan estrecha tiene su propia leyenda negra. ¿Los laboratorios tienen tanto poder sobre los médicos como se dice?

Tienen mucho poder sobre todos. En lo que respecta a las decisiones clínicas, sabes que estás expuesto a eso, pero también tenemos la suficiente inteligencia y los suficientes recursos como para saber cuánto hay de cierto en lo que te cuentan sobre tal o cual sustancia. Y, además, en los últimos años todo está muy controlado por Farmaindustria y por la administración. Por otra parte, como el 90% de lo que se receta es genérico, los laboratorios se fijan cada vez menos en los médicos 'de enfermedades' y se fijan otros objetivos. De todos modos, es evidente que van a procurar que aquello que sacan sea lo más vendido y, en ese sentido, la presión comercial es tremenda.

La directora general de Salud del Ministerio, Mercedes Vinuesa, ha acusado a los pediatras que recomiendan la vacunación temprana de la varicela poco menos que de actuar al dictado de los laboratorios. ¿Podemos fiarnos de ese tipo de recomendaciones?

Debemos fiarnos. Las sociedades científicas que hablan sobre la vacuna de la gripe o la varicela, o del tabaco, no van a decir nada que no sea cierto, estoy absolutamente seguro. Sus recomendaciones o sus guías están basadas en la opinión de expertos, están contrastadas, se basan en cientifismo puro y hay multitud de herramientas para diseccionar un artículo y ver qué va a misa y qué no va a misa... Otra cosa es que haya recomendaciones hechas sobre evidencias que no son totales, pero siempre se basan en el máximo grado de certidumbre que hay en ese momento.