Los riesgos de una vida cómoda

Los riesgos de una vida cómoda

Nos hemos acostumbrado al confort y esa comodidad tiene sus riesgos. Te contamos qué peligros puede tener para la salud una vida acomodada.

TAMARA IZQUIERDO

Nuestros ancestros no hacían ninguna dieta de adelgazamiento en las que la fuerza de voluntad estuviese implicada, no contaban con los lujos que tenemos hoy en día como luz eléctrica o agua potable con solo abrir un grifo. Tampoco tenían climatización ni supermercados, ni ataques de ansiedad. El estilo de vida moderno nos ha alejado, en relativamente poco tiempo, de la forma en la que se vivía hace años y, biológicamente, nuestro cuerpo ha tenido que hacer una rápida adaptación. ¿Es nuestro estilo de vida acomodado perjudicial para la salud?

El sedentarismo

Desde la llegada de la industria el ser humano ha ido cada vez acomodándose más. Es verdad que el progreso facilita mucho la vida y ese confort que obtenemos hace que dejemos de tener tanta actividad y nos instalemos en una vida más sedentaria que, lamentablemente, es el origen de muchos problemas de salud.

No solo se ha relacionado esa falta de acción o sedentarismo con problemas cardiovasculares, obesidad, diabetes, problemas de fertilidad o de huesos, también está íntimamente relacionado con un estado mental de apatía, ansiedad, tristeza y malestar que muchas veces puede desembocar en depresión. Como habrás observado, la comodidad y la facilidad en la vida está provocando muchos hábitos perjudiciales para el organismo.

Por lo que volvemos al punto anterior, ya no es necesario moverse tanto, actuar como nuestros antepasados, estar en forma por pura supervivencia. Ahora tenemos a golpe de click la compra en casa, ni siquiera es necesario levantarse del sofá para alimentarse y, además, los alimentos han cambiado, y podemos encontrar en las baldas de las grandes superficies comida ultra procesada y demás ingredientes poco saludables.

Al tener al alcance de la mano la comida cada día, el cuerpo se habitúa a tener combustible a todas horas. Se pierde la flexibilidad metabólica, por eso, afortunadamente, se están poniendo más de moda que nunca métodos que ayudan a recuperar esa flexibilidad como el ayuno o la dieta cetogénica. El ayuno era algo obligatorio en nuestros ancestros porque no siempre había comida que llevarse a la boca. El hecho de dejar de comer por un periodo de entre 12 a 16 horas (algunas personas hacen ayunos más largos), hace que tu cuerpo comience a producir cuerpos cetónicos al utilizar la grasa como combustible en lugar de azúcares. Un buen método para volver a las raíces, ganar flexibilidad metabólica y perder grasa.

Temperatura

Antiguamente vivíamos sin aire acondicionado ni calefacción, el cuerpo humano se exponía a altas y bajas temperaturas y se adaptaba bien a ellas, reforzando así su sistema inmune. En nuestro tiempo el ser humano no está tan acostumbrado a estas temperaturas extremas porque vivimos en una continua búsqueda de la comodidad, esto hace sin duda que hoy en día seamos más débiles en ese sentido.

Lo que aconsejan los expertos es exponerse a altas y bajas temperaturas para recuperar esa fuerza y esa adaptación al medio que tenía el ser humano. Sauna, abrigarse menos en climas fríos, baños de contraste…

Las prisas

La ley del mínimo esfuerzo es la que impera en estos días. Coger el coche para todo, el ascensor, las escaleras mecánicas… y cada vez vamos teniendo menos actividad física. La prisa, el estrés y la ansiedad se han adueñado de nosotros mientras buscamos incansables más confort, estar más a gusto, sin darnos cuenta de que la comodidad genera estrés, y el estrés está trayendo muchas dolencias y problemas de salud. Lo queremos todo ya, controlar cosechas, la luz del día, manipular alimentos, tener fruta de temporada fuera de temporada, comida preparada etc etc… sin darnos cuenta de que el esfuerzo, la constancia y el respeto a la naturaleza y al propio cuerpo están quedando en un segundo o ya tercer plano.

Tal vez si paráramos, si diéramos prioridad a lo que realmente debería tenerla, respetáramos los ciclos y abandonáramos esa comodidad tan fácil y tan atractiva, desaparecerían hábitos poco saludables y enfermedades crónicas que hoy invaden el planeta. Huye de vez en cuando de la vida cómoda para reforzarte, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.