Regatear la guerra

A 35 grados. Los jugadores entrenan bajo un sofocante calor que les obliga a descansar cada quince minutos para hidratarse. / REUTERS
A 35 grados. Los jugadores entrenan bajo un sofocante calor que les obliga a descansar cada quince minutos para hidratarse. / REUTERS

Gaza presenta su primer equipo de fútbol de amputados. Son víctimas del conflicto bélico y tienen entre 13 y 42 años. Entrenan para superar el bloqueo impuesto por Israel y participar en competiciones internacionales

MIKEL AYESTARAN

Comienza a rodar el balón y los jugadores se emplean a fondo desde el pitido inicial. No parece un entrenamiento. El termómetro supera los 35 grados y el sol pesa sobre la hierba artificial. Asfixia. A todos, menos a los dos porteros, les falta una pierna y fuerzan al máximo las jugadas ayudados por sus muletas. Los deportistas lucen la camiseta naranja oficial con el logo de la recién nacida Asociación Palestina de Fútbol para Amputados (PAFA, por sus siglas en inglés) en el pecho. Corren y sudan en busca de la victoria seguidos muy de cerca por su entrenador, Khaled Al Mabhouh, que no para de corregir y dar órdenes a todos, desde al mayor, de 42 años, al más pequeño, de 13.

El objetivo, como en todos los partidos de fútbol del mundo, es marcar un gol más que el adversario, pero allí están los dos porteros, mancos, para impedirlo. El partidillo es lo que los 16 miembros de este equipo bautizado como 'Héroes Fútbol Club' esperan con ansiedad cada semana, pero antes deben superar un exigente entrenamiento con ejercicios de todo tipo para ayudarles a ganar habilidad y resistencia. El calor aprieta en Deir Al Balah, campo de refugiados del centro de Gaza, y cada quince minutos se detiene el juego para que los futbolistas se hidraten.

«No ha sido sencillo, pero estamos aquí y es solo el comienzo. Gaza llegará a competir en certámenes internacionales para deportistas amputados», afirma con rotundidad Fuad Abu Gallium, fundador de la asociación, a quien se le ocurrió la idea tras ver un partido entre jugadores amputados de Inglaterra y Turquía. «Mi madre perdió la pierna en la guerra de 1948 y en Gaza, después de las últimas guerras, hay muchos jóvenes discapacitados por culpa de las bombas y disparos. Aquí tienen una oportunidad de mirar hacia delante», señala este hombretón desde la banda. No pierde detalle de lo que ocurre en un campo de hierba artificial que alquilan una vez por semana. La asociación también se encarga del traslado de los jugadores desde diferentes puntos de la Franja y del equipamiento, y ahora busca ayuda para comprar muletas aptas para la competición, ya que las normales se rompen fácilmente.

Cantera trágica

La guerra de 2014
La mayoría de los componentes del equipo son víctimas de la guerra de 2014 en la que Israel mató a 2.500 personas, la mayoría civiles.
16
son los gazatíes que hasta el momento aspiran a entrar en este equipo organizado por la Asociación Palestina de Fútbol para Amputados. Las edades oscilan entre los 13 y los 42 años.
Francotiradores
En los últimos meses, al menos 54 gazatíes han sufrido amputaciones debido a los disparos de francotiradores de Israel en la Gran Marcha del Retorno, la gran movilización que cada viernes reúne a miles de personas en la verja de separación.
7
En las competiciones de fútbol para amputados hay siete jugadores por equipo. Los futbolistas de campo no pueden usar prótesis, solo muletas, y los porteros son mancos.
Contra el bloqueo
La asociación aspira a competir en el extranjero. Considera que, además de los beneficios físicos y psicológicos para los jugadores, jugar en campeonatos contra otros países sería una manera de superar el bloqueo impuesto por Israel.

La mayoría de los jugadores han pasado años postrados en una cama

«Doble victoria»

Khaled Al Mabhouh no deja un minuto de respiro a los suyos y regaña a algún fotógrafo que osa cruzar la línea de banda y meterse en el campo. Juegan ocho contra ocho y cada semana revisan vídeos en YouTube para conocer las reglas de un juego que es nuevo en Gaza. Saben que los equipos en otras federaciones de fútbol para amputados se componen de siete futbolistas, no de ocho, que no se pueden emplear prótesis y que mezclar tantas edades no es reglamentario... pero esto es Gaza y acaban de empezar. «La mayoría son víctimas de la guerra de 2014 y se han pasado cuatro años tirados en la cama; en la Franja no es fácil salir adelante. Esta actividad les ayuda desde el punto de vista físico y psicológico y, si logramos competir en el extranjero, lograremos también superar el bloqueo impuesto por Israel. Es una doble victoria para nosotros», reflexiona desde el banquillo Nooman Abu Shamla, miembro de la junta directiva de la PAFA.

En la operación del verano de 2014 Israel mató a 2.500 personas en 50 días, la mayoría civiles, según los datos de la ONU. En los últimos meses, tras el inicio de la Gran Marcha del Retorno a finales de marzo, al menos 136 gazatíes han perdido la vida por disparos de Israel y hay miles de heridos. Entre ellos hay al menos 54 a los que se les ha tenido que amputar una pierna, según el Ministerio de Salud de la Franja, y algunos ya han mostrado interés por formar parte de este equipo.

El descanso da una tregua para entrevistas. Wahid Rabah bebe agua. A sus 42 años, este exagente de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) del campo de refugiados de Al Bureij es el mayor del equipo y juega en el centro del campo, «aunque lo que me gustaría es ser delantero, como Ronaldo», confiesa este gazatí de corazón madridista que en 2006 perdió la pierna en el ataque de un dron israelí durante la operación 'Lluvia de verano', que el ejercito lanzó tras el secuestro del soldado Guilad Shalit. Casado y padre de tres hijos, espera al entrenamiento semanal «para ir mejorando y elevar el nivel del equipo. Ver que hay más gente en tu misma situación te ayuda muchísimo».

Islam Amoun, portero y blaugrana confeso, sueña con tener «la rapidez de reflejos de Víctor Valdés, el mejor portero que he visto en mi vida. Antes de perder el brazo también jugaba en el mismo puesto, pero ahora es diferente y debo esforzarme para ser cada vez mejor, cada entrenamiento es una lección». Ibrahim Kattab es el más joven de la plantilla, tiene 13 años y es también el más rápido sobre el césped artificial. Se esfuerza al máximo. «Estoy orgulloso de aceptarme de una vez como soy y verme capaz de competir con hombres mayores que yo», afirma. El pequeño Ibrahim, que no pierde de vista el balón ni en el tiempo de descanso, sufrió la amputación de su pierna tras la guerra de 2014. Un avión no tripulado atacó su casa y no pudo escapar.

Se reanuda el partido. Poco a poco han ido llegando aficionados a esta cancha situada muy cerca de la verja de separación con Israel. Hoy no es día de protesta, hoy toca fútbol. En cuanto rueda el balón vuelven los gritos de Al Mabhouh a sus jugadores. Es un entrenador exigente, no admite distracciones. No se libra nadie. Ibrahim es un rayo por la banda, un extremo difícil de parar. De su bota sale un centro preciso que un compañero empalma en forma de volea y envía el balón a la red ante la impotencia del 'Víctor Valdés' gazatí. ¡Golazo! Todo el equipo corre a abrazar al goleador.

Balón al centro. El partido no ha terminado. Esto es mucho más que un juego para estos 16 deportistas que vuelan sobre sus muletas y se transforman durante dos horas cada semana en los auténticos héroes de la hinchada local.

Disparos precisos a las extremidades inferiores

El 'Héroes FC' ha comenzado su andadura en un momento especialmente duro para la Franja. Al menos 136 personas han muerto a causa de los disparos de Israel y más de 13.000 han resultado heridas en las protestas de la Gran Marcha del Retorno que se convocan cada viernes en la verja de separación desde el 30 de marzo, según los datos del Ministerio de Salud local. Los francotiradores han dejado un ejército de discapacitados con disparos muy precisos a las extremidades inferiores, lo que ha obligado a realizar numerosas amputaciones, al menos 54, y ha saturado el sistema de salud gazatí debido a unas heridas complejas de tratar porque precisan varias operaciones y provocan «discapacidades físicas muy serias», según Médicos Sin Fronteras (MSF), organización que ha reforzado su presencia en Gaza para dar respuesta a la gravedad de la situación provocada por Israel.

MSF cuenta ahora con cinco clínicas en las que ya han atendido a 1.500 personas. Estos centros se llenan cada mañana de pacientes que acuden a realizar las curas pertinentes o a sus ejercicios de fisioterapia. Elisabeth Gross, coordinadora de la organización en la Franja, detalla que «una vez superado el primer momento de la emergencia, hay que atender las complicaciones postoperatorias y para ello se necesitan nuevas operaciones, tratamiento antibiótico, fisioterapia, ayuda psicológica y en algunos casos amputaciones».

Un trabajo enorme que el sistema de salud de Gaza, debilitado ya por más de una década de bloqueo, no podría asumir sin el apoyo de la ayuda internacional. Las organizaciones que operan en la Franja están en permanente estado de alerta debido a la inestabilidad en la zona y a que Israel no va a variar sus reglas de enfrentamiento.

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