'Raíces' de Brasil

Desfile de la humillación. Dos de los niños que se exhibieron para alentar su acogimiento familiar en el acto organizado por agentes de la sociedad civil en un centro comercial de Cuiabá./R. C.
Desfile de la humillación. Dos de los niños que se exhibieron para alentar su acogimiento familiar en el acto organizado por agentes de la sociedad civil en un centro comercial de Cuiabá. / R. C.

Las imágenes retrotraen a las subastas de esclavos que se hicieron en el país durante tres siglos, pero son de hace tres días: niños en busca de adopción sobre la pasarela para encontrar familias

MARCELA VALENTE

Preocupadas por el número de niños y adolescentes que esperan ser adoptados en Brasil, un grupo de organizaciones de la sociedad civil, con aval estatal, realizó un polémico desfile con muchos de ellos que causó estupor e indignación entre la ciudadanía. Atónitos, algunos observadores compararon la exhibición con las ferias de esclavos que se realizaron en Brasil durante más de tres siglos para que los dueños de las plantaciones eligieran a los mejores 'ejemplares' africanos. Las autoridades nacionales lamentaron la iniciativa, que expuso a los menores a recorrer la pasarela, arreglados y sonrientes para seducir a potenciales familias de acogida.

El acto, que en principio pareció entusiasmar a los involucrados, transcurrió esta semana en un centro comercial de Cuiabá, capital del Estado de Mato Grosso, en el sudoeste de Brasil, y los niños lucieron ropa y accesorios provistos por los propios locales del complejo, que, de paso, se hizo publicidad. El desfile fue organizado por AMPARA, la Asociación Mato-grossense de Investigaciones y Apoyo a la Adopción, junto a la Comisión de Infancia y Juventud de la Orden de Abogados de Brasil (OAB). Contó además con el apoyo del Ministerio Público del Estado y de autoridades del Ejecutivo y el Poder Judicial locales.

La adopción

45
991familias están registradas para adoptar según el Consejo Nacional de Justicia. Casi el 15% sólo aceptarían niños blancos, cuando la mayoría en Brasil son pardos, mezcla de blanco, mestizo, mulato e indígena.
PreferenciasHay 9
524 niños listos para ser adoptados, principalmente mayores de cuatro años o con varios hermanos, circunstancias que frenan la decisión de las parejas, que prefieren recién nacidos o muy pequeños, sanos y sin hermanos.
47
000niños viven en hogares bajo situación indefinida. La mayoría fueron abandonados, pero no son adoptables porque algún familiar biológico les visita periódicamente.
En 2018Se adoptaron 2
184 niños y adolescentes y los desistimientos -cuando la experiencia fracasa y los adoptantes devuelven al niño al hogar- son menos de 200 por año.

'Adopción en la pasarela' -así fue bautizada- fue una más de las actividades de la Semana de la Adopción en Brasil, que acaba de finalizar. A través de un comunicado, la presidenta de la Comisión de Infancia y Juventud de la OAB, Tatiane de Barros Ramalho, había remarcado que sería «una noche para que los pretendientes -personas aptas para adoptar- puedan conocer a los niños». Pero no se dirigía solo a familias registradas legalmente para adoptar. «La población en general podrá tener más información sobre adopciones y los niños tendrán un día diferente, en el que podrán arreglarse el cabello, vestirse y maquillarse para el desfile», explicaba la responsable. Reveló además que hace dos años, en una edición anterior que no llegó a trascender a la opinión pública, fueron adoptados dos adolescentes tras recorrer la pasarela.

«Esperamos nuevamente dar visibilidad a los niños y adolescentes aptos para la adopción y, como siempre decimos: lo que los ojos ven, el corazón lo siente», finalizaba. La intención era seducir a familias para que adopten a menores de entre 4 y 18 años, los menos demandados por los adoptantes, que siempre se inclinan por recién nacidos o niños muy pequeños.

Miles de internautas se manifestaron horrorizados en las redes sociales. Muchos diferenciaban el loable objetivo de hacer visible el problema de la exposición «perversa» de la infancia más vulnerable, que condenaban. «¿Qué sucede con los que no son adoptados?», se preguntaban algunos, empáticos con lo que presumen debe ser el sentimiento de aquellos pequeños que no llegan a ser seleccionados.

«Como mercadería»

Intelectuales, políticos, juristas, psicólogos y psicopedagogos cuestionaron frontalmente el desfile y expresaron una inquietud de fondo: que sus promotores sean precisamente los encargados de velar por la integridad de esos niños. Entre los más críticos se hizo notar el escritor Eduardo Mahón. Fue el primero en evocar a los latifundistas revisando los dientes y la fortaleza de los africanos condenados a la esclavitud para decidir su compra, una imagen incrustada en el inconsciente de la sociedad brasileña.

Mahón censuró especialmente el hecho de que, en lugar de exponer el talento de los niños, se les exhiba «como una mercadería» apreciada a simple vista, algo totalmente contrario al compromiso que exige la adopción por encima de los cuatro años. El escritor considera que una buena manera de sensibilizar a la ciudadanía sería presentar públicamente casos exitosos de adolescentes adoptados por parejas heterosexuales, pero también por personas solas o parejas del mismo sexo. En su opinión, elegir un centro comercial para dar curso a una iniciativa en favor de la adopción, y encima mediante un desfile de candidatos, es una manera de acentuar los aspectos más controvertidos de la exposición de los niños como una mercancía.

Nada más trascender los pormenores de la 'Adopción en la pasarela', llovieron las críticas y también las justificaciones. La Defensoría Pública de Mato Grosso, la Asociación Nacional de Defensores Públicos y la Asociación de Jueces por la Democracia tacharon de «inaceptable» el evento, por «cosificar» a los chicos. Un juez pidió incluso investigar quién autorizó la actuación de los menores bajo custodia.

Expertos en salud mental infantil declararon igualmente su preocupación por los sentimientos que se pueden despertar en quienes no son escogidos. Desde esta perspectiva, cuestionaron que se refuerce la idea combatida por especialistas de que los adoptantes seleccionan al niño de acuerdo a su aspecto físico en lugar de hacerlo por compromiso con su historia personal o sus inclinaciones menos visibles.

«No fueron forzados»

En principio, una directiva de AMPARA explicó que los niños y adolescentes que desfilaron eran pequeños ya adoptados que participaron junto a sus familias para promover la adopción tardía. Pero otra integrante de la organización la contradijo al revelar que se trata de niños vistos ya por varias familias en hogares infantiles pero que no consiguen ser acogidos.

La Secretaría Nacional de Derechos de la Infancia y la Adolescencia manifestó su «pesar» por la iniciativa. Dependiente del Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, recordó que las normas sobre infancia y adolescencia atribuyen al Estado y a la sociedad el deber de proteger integralmente a los menores, incluyendo la preservación de su exposición física o de sus emociones.

En vista de la polémica generada, la OAB y AMPARA aclararon finalmente que «nunca fue el objetivo presentar a los niños para una adopción concreta». Pero, un poco más abajo en el comunicado que difundieron, parecieron defender la iniciativa al desvelar que en 2016 realizaron un desfile que logró la adopción de dos adolescentes «cuyos perfiles están fuera de los parámetros de preferencia de las familias de interesados». Aseguraron incluso -faltaría más- que los niños no fueron forzados a participar y que lo hicieron «con alegría y con «permiso de los jueces» de menores que deberían tutelarlos.

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