Lo que no puedes olvidar al hablar de sexo con tus hijos

Lo que no puedes olvidar al hablar de sexo con tus hijos

Una experta destaca los asuntos que pueden ayudarles a los jóvenes a disfrutar de una sexualidad sin riesgos

LAURA PERAITA

Pilar Conde, psicóloga y directora técnica de Clínicas Origen, asegura que los menores empiezan cada vez antes a mantener relaciones sexuales. «Hace años era más habitual que esperaran a cumplir los 18 años para mantener sexo, pero ahora las imágenes sexuales están más «normalizadas» y aparecen con facilidad en cualquier pantalla (tanto de televisión como a través de internet) y es más frecuente que a los 15 años se inicien en estas prácticas. «Basta con observar cómo en las redes sociales muchas niñas publican fotos con posturas y aspecto erótico imitando al mundo adulto y, por ello, también quieren imitarlo manteniendo relaciones porque hay una mayor hipersexualidad».

Aún así, esta experta explica que muchos padres tienden a retrasar su conversación con los hijos sobre sexualidad —más aún en el caso de tener hijas por el miedo a que puedan quedarse embarazadas si practican sexo— «pero, precisamente, el error es no hablarles del tema para que puedan prevenir ciertos riesgos que no desean o desconocen. Si tienen cualquier duda acudirán a internet o a sus amigos y pueden obtener una información que no sea cierta o que les condicione su sexualidad de forma errónea».

Esta experta asegura que no hay una edad concreta a la que se deba hablar de este asunto, todo depende de las inquietudes y la madurez de los hijos. En algunos casos, serán ellos los que saquen el tema haciendo sus primeras preguntas más inocentes: ¿por qué la prima está embarazada? ¿Cómo llega el bebé hasta ahí?... «No vale decirles: «ya te lo explicarán en el colegio», «pregúntaselo mejor a mamá»... En cualquier caso hay que responderles para que vean que tienen la puerta abierta a hablar de estos temas con sus padres y cuando tengan más dudas, de preadolescentes o adolescentes, sepan que les darán la respuesta correcta. Es cuestión de ganarse su confianza».

En el caso de que no saquen los hijos el tema y ya tengan una edad apropiada, esta psicóloga aconseja aprovechar una noticia o imagen de una película en la que se trate el tema para preguntarles «¿y tú qué opinas?, ¿sabes tú algo de esto?, ¿lo has hablado con tus amigos?».

En lo que sí insiste Pilar Conde es en que más que estar preparados los hijos físicamente —cuando las niñas ya tienen la regla, les ha cambiado el cuerpo...; los niños ya tienen eyaculaciones abundantes y frecuentes...—, «deben estar preparados mentalmente para ir procesando la información e ir descubriendo el sexo poco a poco».

Asegura que hay aspectos en esa conversación de padres e hijos (respetando siempre las creencias y educación que quiera transmitir la familia) que son importantes no olvidar mencionar:

—El sexo es un acto en el que ambas partes deben estar siempre de acuerdo en realizarlo. Si una de las partes no quiere acceder a mantener sexo, hay que respetarlo.

No dar nada por sentado. Cada persona tiene sus gustos, preferencias y límites a la hora de mantener relaciones. Las chicas jóvenes, sobre todo cuando su pareja es más mayor, no deben ceder a propuestas más propias de personas adultas con las que no se van a sentir cómodas ni a disfrutar. Tampoco deben sentirse presionadas y acceder ante el temor de que si no hacen lo que les piden su pareja les dejará.

Informar de los riesgos de embarazos no deseados o de enfermedades de transmisión sexual si no se utilizan métodos de protección.

—Realizar el amor no es llegar siempre al orgasmo, también valen las caricias, los besos, los susurros...

—Explicarles que el porno no refleja las relaciones sexuales reales. Si lo creen así verán frustradas sus expectativas y si intentas realizar penetraciones desde un principio sin preliminares que les lleve a una excitación previa puede resultarles doloroso.

Pilar Conde insiste en que «si no hemos hablado de sexo con los hijos desde que ellos empiezan a preguntar, va a ser muy difícil que en plena adolescencia se quieran sentar con sus padres a abordar estos o cualquier asunto relativo al sexo. Es una cuestión relevante, puesto que pueden encontrarse muchos problemas emocionales y de pareja. Si no quieren hablar con los padres se le pueden ofrecer dos opciones: acudir a planificación familiar, a charlas o a amigos o familiares más mayores», concluye.