El pueblo que tiene productos de limpieza «para veinte años» tras las compras descontroladas de su secretaria: «No nos caben»
Una secretaria municipal adquirió productos de limpieza por valor de 155.000 euros en 2021 para la localidad, de cuatrocientos habitantes
J.M.
Miércoles, 19 de noviembre 2025, 14:13
El pequeño municipio de Eringhem, una localidad rural de 483 habitantes situada al noroeste de Francia, se encuentra literalmente desbordado de productos de limpieza. Pasillos, almacenes y despachos del ayuntamiento están abarrotados de cajas que contienen miles de botellas de desinfectante, detergentes y otros artículos similares. «Tenemos suministro para quince o veinte años», ironiza la alcaldesa, Murielle Feryn, mientras muestra el insólito inventario a periódicos y televisiones galas.
El origen de esta situación salió a la luz en 2021, cuando el consistorio revisó las cuentas municipales. Lo que debía ser una partida anual de unos 3.000 euros en material de higiene se había disparado hasta los 155.000 euros. El hallazgo llevó a abrir una investigación interna que apuntó directamente a la secretaria municipal, quien durante años había realizado pedidos masivos a dos mismas empresas proveedoras.
Las pesquisas revelaron un mecanismo aún más inquietante: los encargos se efectuaban utilizando el sello oficial, la firma y el nombre de la alcaldesa sin su conocimiento. «Es evidente que se hizo pasar por mí», denuncia Feryn, que asegura haber descubierto solicitudes firmadas fraudulentamente con su identidad y el emblema del municipio.
El abogado de la localidad, Jean-Pierre Mougel, ha explicado ahora que el sistema quebrantaba por completo la normativa de contratación pública. Según la investigación, la secretaria obtenía regalos —perfumes, vales y hasta un ordenador— valorados en unos 14.000 euros, en connivencia con el representante comercial que trabajaba para ambas compañías de limpieza. Mientras tanto, las finanzas municipales han quedado tan comprometidas que algunos vecinos se han ofrecido voluntariamente para asumir tareas propias de empleados públicos. «Pregunté si podía encargarme de cortar el césped. Me dijeron que sí. Pensé que sería solo un año y ya llevo tres», relata un jubilado del pueblo en conversaciones con TF1.
Un litigio que, parece, traerá novedades en el futuro ya que las dos empresas implicadas reclaman todavía 80.000 euros en facturas pendientes y otros 20.000 en concepto de daños por retrasos. «Son pequeñas compañías y es normal que quieran cobrar por el material que dicen haber entregado», señala la defensa de estas compañías. Sin embargo, el ayuntamiento se niega a efectuar nuevos pagos y sostiene que parte de esos pedidos jamás llegó realmente al municipio.
Ahora, la disputa está en manos del tribunal administrativo de Lille, que deberá decidir quién asume la responsabilidad en un caso que ha dejado a un pueblo entero rodeado de productos de limpieza que difícilmente podrá consumir en décadas.