Un profesor de Psicología de la Universidad de Oviedo, sancionado por sus comentarios denigrantes

Facultad de Psicología, en la plaza Feijoo, donde imparte clase el profesor sancionado. /ÁLEX PIÑA
Facultad de Psicología, en la plaza Feijoo, donde imparte clase el profesor sancionado. / ÁLEX PIÑA

Ha sido apartado seis meses de la docencia por cometer «una infracción grave y continuada de falta de consideración» hacia sus alumnas

LAURA MAYORDOMOGijón

La Universidad de Oviedo ha apartado temporalmente de sus funciones a un profesor del Departamento de Psicología al que, el pasado curso, se abrió un expediente disciplinario. Tras la investigación, en la que se tuvieron en cuenta los testimonios de una veintena de alumnos y exalumnos -entre los que había mayoría femenina-, se concluyó que dicho profesor había incurrido en una infracción «grave y continuada de falta de consideración con los administrados», es decir, con el alumnado. Por estos hechos, le retira de la docencia durante seis meses. La sanción, según ha podido saber EL COMERCIO, comenzó a aplicarse el pasado 1 de septiembre y concluirá el 28 de febrero. Pese a que el informe del rectorado ya se está aplicando, aún permanece abierto el plazo para que el citado profesor -con más de tres décadas de docencia y que recientemente consiguió la cátedra- presente alegaciones.

El aludido, según queda probado en la resolución del caso, aprovechaba tanto las clases como las reuniones individuales en su despacho para dirigir a las chicas -sus alumnas tienen en su mayoría 19 años- comentarios «con contenido denigrante y sexista», denuncia la Asamblea Abierta de Estudiantes de Psicología y Logopedia.

Contactos «inadecuados»

Frases «recurrentes», pero no por ello menos ofensivas, del tipo: «Vamos a ligar». «Si volvéis a repetir, os violo». «El sábado te vi, cómo ibas de borracha y qué falda cortita llevabas». «¿Cuántos años tiene? ¿23? Podríamos ligar tú y yo». «Qué guapa estás». «Si tú me quisieras violar a mí, yo me dejaría». «Estoy hasta los cojones de aguantar gente como tú, te apruebo por pesada y por pena» o «Para venir a una revisión tenéis que venir maquilladas y con escote. Si fuera necesario os tendríais que sacar una teta, así os pondría la nota que quisierais». Las chicas objeto de estos comentarios señalan que el comportamiento inapropiado de su profesor no se limita a sus expresiones verbales. Sostienen que «en ocasiones ha realizado acercamientos a las alumnas, con invasión de su espacio personal y contactos físicos inadecuados», como agarrarlas por el hombro o por la cintura, pedirles un beso o abrazarlas.

Es un comportamiento, dicen las alumnas, que «viene de muchos años atrás» y ampliamente conocido entre los muros de la plaza Feijoo, pero que nunca hasta el pasado curso había dado lugar a una denuncia colectiva ante las más altas instancias de la Universidad. En febrero, después de «unos comentarios muy graves» dirigidos a varias alumnas, las afectadas elevaron su queja al rectorado, el vicerrectorado de Estudiante, la Defensora Universitaria y la unidad de Igualdad de la Universidad de Oviedo. La sanción impuesta, no obstante, no satisface a la Asamblea de Estudiantes. «Es insuficiente e inaceptable», critican al tiempo que recuerdan que la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público contempla sanciones superiores para las faltas de carácter grave «como esta».

«Tenemos miedo a encontrárnoslo»

Hace ya un año que concluyeron los estudios de Psicología, más de tres que consiguieron aprobar la asignatura del profesor al que el rectorado ha apartado, sin embargo, aseguran vivir con miedo. «A encontrárnoslo de nuevo en algún momento, en algún tribunal de evaluación, en el trabajo... Porque sabe quiénes somos». Y temen represalias por haber alzado la voz, porque después de haber hecho llegar sus quejas al decanato de la facultad en dos ocasiones, «sin haber obtenido respuesta», el pasado curso las elevaron a la comisión de igualdad, a la defensora universitaria, a la vicerrectora de Estudiantes y al rector. Y, entonces sí, «se lo tomaron en serio».

Es la primera vez que la Universidad de Oviedo expedienta a un profesor por comportamiento inapropiado con sus alumnos. «Ahora tengo más claros los límites que alguien puede sobrepasar o no conmigo, pero entonces... Hay que tener en cuenta que él es un profesor universitario, representa una figura de poder», cuenta una de sus exalumnas que, como el resto de las que han accedido a hablar con EL COMERCIO, prefiere no desvelar su identidad. Algunas llegaban al segundo curso de Psicología preavisadas de que «había un profesor que era muy baboso». Otras lo descubrieron a las pocas semanas de clase. «Pero hay alumnas que siguen sin creernos porque ellas no tuvieron ningún problema con ese profesor», lamentan. Como también lamentan que, pese a haber sido expedientado, el rector optara por imponerle la sanción más baja prevista: seis meses, «cuando podía haber sido de hasta tres años». Consideran que, en casos como éste, «la Universidad tiene que ser ejemplarizante, en lo académico y en lo moral».

 

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