Las tres espeleólogas salen de la cueva tras ser encontradas en buen estado, pero agotadas

Las tres espeleólogas salen de la cueva tras ser rescatadas/EFE
Las tres espeleólogas salen de la cueva tras ser rescatadas / EFE

Las tres mujeres, de 39, 50 y 51 años, no tenían posibilidad de comunicarse con el exterior. Han salido por su propio pie y no serán hospitalizadas

Las tres espeleólogas desaparecidas en Cantabria han sido encontradas en buen estado de salud y han salido de la cueva a las cuatro de la tarde de este lunes. Por su propio pie y sin la necesidad de acudir al hospital. Las tres mujeres catalanas entraron el sábado en la cueva de Cueto-Coventosa y no se había tenido noticia de ellas desde entonces. Hacia las tres de la tarde de este lunes, un miembro del equipo de rescate ha informado de que han sido localizadas, aunque no tenían posibilidad de comunicarse con el exterior.

Están cansadas, con agotamiento físico, pero no han resultado heridas. Tampoco los miembros del equipo de rescate. De animo están bien, pero se han retirado a descansar. Así se explica un medico del equipo de rescate, que ha remarcado que son espeleólogas bien preparadas y que hicieron lo correcto: no avanzar más cuando se dieron cuenta de que se habían perdido.

Las tres mujeres, de 39, 50 y 51 años y procedentes de Barcelona y Vinarós, se encontraban en la zona conocida como Pozo de la Unión, y presentan un cuadro de agotamiento extremo. Aunque ya habían superado la parte más crítica del trayecto, el cansancio ha hecho que avanzaran con lentitud hacia el exterior.

Las tres mujeres fueron localizadas en torno a las 4 de la madrugada por el equipo que accedió a la cueva desde la entrada de Cueto. Al no poder comunicarse con el exterior, ha sido necesario esperar a que uno de los miembros del operativo de rescate llegase hasta un punto desde el que poder dar el aviso. Hacia las tres de la tarde de este lunes.

Un equipo médico con todo el equipamiento necesario ha esperado su llegada en la boca de la cueva para poder atenderlas lo antes posible. Sin embargo, tras ser revisadas por el personal, no han requerido de asistencia facultativa.

El hecho de que estuviera transcurriendo la mañana y parte de la tarde sin noticias era, en sí mismo, una «buena noticia», pues todo hacía pensar que el equipo que entró por Coventosa -que tenía que haber salido a las 13.00 horas, tras completar un recorrido que en condiciones normales lleva doce horas- las habría encontrado y estarían saliendo más despacio de lo habitual.

El hallazgo de las tres mujeres se ha producido, por tanto, dentro del tiempo de seguridad establecido para esta cueva, que por su extensión -sus galerías internas suman más de 35 kilómetros- y complejidad -exige desplazamientos en horizontal y vertical, e incluso atravesar lagos nadando- precisa un mínimo de doce horas para ser recorrida, en condiciones normales y por expertos, aunque ese periodo se puede incluso duplicar si surge algún contratiempo.

Cuando los tres miembros del equipo han localizado a las mujeres, estaban sentadas y presentaban signos de cansancio y de «disgusto» por no encontrar el camino, según ha explicado David González, uno de los tres miembros de ese grupo. «Cuando nos han visto se han animado», ha relatado este espeleólogo experto que vive en Arredondo y que conoce la cueva, a la que ha accedido en varias ocasiones.

Labores de rescate

Las labores de rescate se han prolongado durante horas. De hecho, desde el 112 apuntaban que el recorrido de los equipos podía durar un mínimo de 12 horas puesto que la cavidad es muy grande y puede que el retraso en la salida de las espeleólogas responda al «cansancio».

La alerta la dio ayer dado un compañero de las mujeres desaparecidas y el Servicio de Emergencias del 112 inició el dispositivo de búsqueda a última hora de la tarde de ayer, domingo. Las espeleólogas accedieron a la cueva el sábado a las 13.00 horas y deberían haber salido en torno a las 10.00 horas del domingo. Unas doce horas después se activó el operativo de búsqueda.

Las tres espeleólogas, de entre 40 y 50 años, conocen la técnica y cuentan con material, pero era la primera vez que realizaban esta ruta, según han informado del 112, que advierte de que, por la dificultad técnica de esta cueva y por su longitud, se tarda más en realizar el recorrido de lo que marcan las guías de expertos en espeleología.

La cueva de Coventosa: el 'Mont Blanc' de la espeleología

6,7 kilómetros de recorrido, 850 metros de desnivel, un pozo vertical de 300 metros (el mayor de Europa) y entre 20 o 24 horas para completar el sistema. Esta es la carta de presentación de la cueva Cueto-Coventosa, situada en la localidad de Arredondo. Dicen los expertos que para presumir de ser espeleólogo hay que recorrer esta cavidad, que está considerada de «primera división». Algunos, como Martín González, el excoordinador técnico del grupo de Espeleosocorro Cántabro (Esocán), la califica como el 'Mont Blanc' de la espeleología. «Es una de las más demandadas, porque se pueden dejar los coches muy cerca de la cueva. Además, es muy atractiva porque tiene varios recorridos, ya que cuenta con cuatro entradas. Lo que sí requiere es una gran preparación física y mental».

Cueto-Coventosa es la cavidad de Cantabria que más accidentes registra desde 1975. Entre 2004 y 2008, la media anual se situó en 87 accidentes, según un análisis estadístico elaborado por el propio Martín González. En la mayor parte de las ocasiones, las intervenciones fueron producidas por crecidas de agua y agotamiento. Hasta ahora, muchas han sido las actuaciones de espeleosocorro en la cavidad, pero la más grave se registró en junio de 1991, un año aciago en cuanto a siniestralidad en la cueva, cuando el espeleólogo británico Julien Vahan Smith falleció en un accidente mortal en el segundo lago de Coventosa. Un mes después, otro experto, el madrileño Esteban Galaz, sufrió una caída que le ocasionó un traumatismo craneal, y en diciembre de ese mismo año el espeleólogo Francisco Galla se fracturó un brazo al caer por un pozo.

Los expertos también recuerdan el aparatoso accidente que sufrió, en agosto de 1985, el suizo Eric Vogel, que se fracturó la tibia y el peroné tras una caída y, tras un polémico rescate, fue evacuado previa voladura. El último herido data del año 2003. Un experto de Granada tuvo que ser rescatado tras quedar atrapado en un agujero 'soplador' del que no podía salir debido a su corpulencia.

Un clásico de la espeleología de Cantabria

6,7 kilómetros de recorrido, 850 metros de desnivel, un pozo vertical de 300 metros (el mayor de Europa) y entre 20 o 24 horas para completar el sistema. Esta es la carta de presentación de la cueva Cueto-Coventosa, situada en la localidad de Arredondo. Dicen los expertos que para presumir de ser espeleólogo hay que recorrer esta cavidad, que está considerada de «primera división». Cueto-Coventosa es la cavidad de Cantabria que más accidentes registra desde 1975. Entre 2004 y 2008, la media anual se situó en 87 accidentes, según un análisis estadístico elaborado por Martín González, el excoordinador técnico del grupo de Espeleosocorro Cántabro (Esocán). En la mayor parte de las ocasiones, las intervenciones fueron producidas por crecidas de agua y agotamiento.