Polémica en Cantabria por la fiesta de La Gata Negra

Los promotores del festejo popular responden a los sectores animalistas que el felino no sufre ningún estrés

EL DIARIO VASCO

Los vecinos de la localidad cántabra de Carasa han celebrado este pasado jueves la polémica fiesta de La Gata Negra, pese a las quejas y reclamaciones de los sectores animalistas, que han recogido casi 230.000 firmas en contra del evento. El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, se desplazó hasta la localidad para mostrar su apoyo al festejo popular: «No hay nadie que ame a los animales más que yo, pero no se pueden llevar las cosas al extremo» afirmó, añadiendo que «hay un sector animalista que exagera». Asimismo, aseguró que «no se maltrata para nada al animal» y llegó a sugerir que «a lo mejor los norteamericanos han copiado de aquí lo del día de la marmota».

Los vecinos de Carasa defienden que la gata utilizada en la fiesta, declarada de Interés Turístico Regional, no sufre ningún estrés y que se trata de una tradición con más de cinco siglos de historia. En esta fiesta, se libera a una gata negra en la plaza principal de la localidad y se observa la dirección de su huida. Si se dirige a la mies, indica que los campos serán fértiles ese año y que habrá una buena cosecha, mientras que si se dirige al monte indica lo contrario.

la fiesta arrancó con el acompañamiento del animal desde el barrio de Rioseco hasta la plaza. Desde el escenario, el trovador Manolo Ribero hizo frecuentes alusiones a la conservación de la fiesta, que en esta edición ha cumplido 541 años. Para el trovador, se trata de realizar un homenaje «sencillo pero cargado de significado» para recordar a la gata que según cuenta la historia predijo buenas cosechas en su huida hacia la mies y a los que han hecho que la tradición se mantenga. Las tradiciones dijo, «no hay que empujarlas para que se caigan, ya que corren el riesgo de caerse ellas solas», por eso pidió «estimular a la juventud para que las sigan manteniendo».

Tras la lectura de las poesías se liberó a la gata que predijo, como en sus orígenes, buenas cosechas dirigiéndose hacia la mies.