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«Muy pocos narcos llegaron a ser ricos»

./VIRGINIA CARRASCO
. / VIRGINIA CARRASCO

El juez Vázquez Taín, pesadilla de los capos gallegos, cree que perdieron sus fortunas por los embargos y la compañía de una «fauna» de abogados, empresarios y asesores fiscales

ANTONIO PANIAGUA

Laureano Oubiña, un hombre que había enterrado más de 1.250 millones de pesetas en la compra y rehabilitación del Pazo Baión, conocido por los gallegos como 'Falcon Crest', tuvo la osadía de presentarse en el juicio de la 'operación Nécora' calzando unos zuecos, como si fuera un pobre aldeano. En verdad, apenas sabía leer y escribir. Era y sigue siendo mentiroso, pendenciero, colérico y arrogante. Comenzó como estraperlista de gasoil, chatarra, café y tabaco. Con el tiempo, montó todo un tinglado que disponía de una flota de pesqueros con los que transportaba el hachís desde Marruecos. El de Cambados siempre ha negado que traficara con cocaína y se ha definido como un hombre de negocios al que le habían ido bien las cosas. El contrabandista, que ha pasado 32 de sus 72 años de vida en prisión, atesoró una fortuna ingente, pero ahora no debe de tener ni un euro. «El dinero fácil se gasta fácil», asegura en el documental 'Yo fui un narco', que emitirá el canal DMAX los próximos martes y miércoles. Le pasó lo que a otros muchos capos del narcotráfico gallego; la legión de asesores fiscales, banqueros, abogados y empresarios de que se rodeaban chuparon la sangre y el dinero de hombres poco instruidos.

 

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