«Hay que pasar esto para saber lo que es»

Tras una brutal paliza, Carmen puso fin a 32 años de matrimonio

Nunca olvidará la Nochevieja de 2014. Con aquellas campanadas acabaron para Carmen (nombre ficticio) 32 años de matrimonio. Tras una brutal paliza delante de sus dos hijas se decidió a dar el paso y denunciar. No era la primera vez que le pegaba su marido, pero sí la más violenta. «El maltrato empezó siendo psicológico, tan sutil que no era capaz de reaccionar, pero cuando dejó de funcionarle pasó a las agresiones físicas». Tras la denuncia, se activó el protocolo para víctimas de violencia de género y Carmen permaneció en una casa de emergencia hasta la celebración del juicio rápido, donde condenaron a su agresor a trabajos a la comunidad y una orden de alejamiento de doce años. Carmen pasó varios meses en un hogar de acogida, donde recibió asistencia psicológica y asesoramiento legal y laboral. «Me trataron muy bien y no puedo quejarme de toda la ayuda que he recibido», afirma. Aunque económicamente solo recibió 3.000 euros de la administración autonómica tras salir de la casa de acogida, Carmen valora todo el apoyo personal que ha tenido, tanto de las instituciones como de asociaciones como Incide, que tiene un programa de acompañamiento para las víctimas de violencia de género.

Por eso, cree que la postura de Vox es un paso atrás: «No me entra en la cabeza que la gente pueda a votar a un partido con esas ideas tan retrógradas; es como volver a los tiempos de Franco». «Hablan de una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños cuando somos nosotras las que principalmente morimos y las que necesitamos políticas que nos ayuden a salir del drama. Son fundamentales, porque la mayoría nos quedamos sin nada», apunta. Carmen dice que hay que verse en esa situación. «Deberían tener en su familia un caso similar al nuestro para que comprobasen lo duro que es», apunta. Lamenta la falta de sensibilidad que en general muestran los partidos, «que aprovechan cualquier tema candente, con el que la sociedad está especialmente sensibilizada, para hacer política. Es lamentable».