Óscar García, el cocinero que ha renunciado a una estrella Michelin para abrir una casa de comidas en su pueblo
El cocinero soriano cierra las puertas de Baluarte para abrir una nueva etapa en su pueblo, de apenas ochocientos vecinos
J.M.
Viernes, 28 de noviembre 2025, 14:15
Renunciar a una estrella Michelin no es una decisión habitual en el mundo de la alta cocina. Sin embargo, Óscar García ha optado por hacerlo para cambiar de vida. El cocinero soriano ha anunciado el cierre de Baluarte, el restaurante que durante años fue el único con estrella en la capital de la provincia, para iniciar una nueva etapa en su pueblo natal, Vinuesa, una localidad de poco más de 800 habitantes rodeada de pinares y montaña.
El nuevo proyecto se llamará Baluarte Quintanarejo y abrirá sus puertas el próximo mes de febrero en un pequeño núcleo perteneciente a Vinuesa, El Quintanarejo, un enclave cercano a la Laguna Negra y a más de 1.300 metros de altitud. Allí, García quiere alejarse del concepto de restaurante gastronómico para crear, en sus propias palabras, una «casa de comidas» basada en el producto y en una cocina más directa y reconocible.
«No busco premios ni guías; ahora quiero estar donde realmente me apetece», ha asegurado el chef en entrevistas recientes, que reconoce que este paso responde más a una necesidad personal que profesional.
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El cierre de Baluarte, tras 18 años de trayectoria, ha estado cargado de emoción. Durante los últimos servicios, el restaurante se llenó de clientes habituales, amigos y colegas de profesión que quisieron acompañarle en la despedida. Incluso un grupo de cocineros del norte de España le organizó una fiesta sorpresa como homenaje. «Han sido días muy intensos; no es fácil cerrar una etapa tan larga», reconoce, admitiendo que la decisión le ha quitado el sueño durante semanas.
La historia de Óscar García es la de un cocinero hecho a sí mismo. Se formó de manera autodidacta, leyendo, asistiendo a congresos y aprendiendo de grandes nombres como Carme Ruscalleda o Martín Berasategui. Sus inicios estuvieron ligados a la hostelería familiar en Vinuesa, donde entró casi por necesidad y acabó descubriendo su verdadera vocación.
Con el tiempo, su apuesta por la cocina de temporada y la despensa soriana le llevó a obtener reconocimientos como dos Soles Repsol y la estrella Michelin en 2015, que logró mantener durante una década.
Pese al éxito, el chef confiesa que empezó a sentirse atrapado en una rutina dominada por los menús degustación y la presión de las guías. «A veces trabajas más pensando en la aprobación externa que en el disfrute real del comensal», reflexiona. Ese fue el detonante para escuchar al corazón y apostar por un entorno que conoce desde niño, donde recogía setas y aprendió a amar el monte.
En su nuevo restaurante, el producto de Soria seguirá siendo el protagonista absoluto. García calcula que más del 90% de lo que se sirva procederá de la provincia, aunque sin cerrarse a incorporar otros ingredientes si lo merecen. Habrá cocina de caza, platos de cuchara, carnes a la brasa y recetas pensadas para disfrutar sin rigideces. «Quiero volver a guisar con libertad», resume.