Olfato canino antidroga en San Fermín

Desde el pasado seis de julio el cuerpo policial navarro ha interpuesto más de 200 denuncias por tenencia o consumo de estupefacientes

Sonia y 'Greta' rastrean juntas la estación de autobuses de Pamplona en busca de drogas. /Lobo Altuna
Sonia y 'Greta' rastrean juntas la estación de autobuses de Pamplona en busca de drogas. / Lobo Altuna
Aiende S. Jiménez
AIENDE S. JIMÉNEZ

Con el 'Pobre de mí' ya entonado y el pañuelico guardado en el cajón, toca esperar un año a los Sanfermines y vivir mientras tanto con el recuerdo de los que acaban de despedirse. Ha sido una semana de ajetreo en toda la ciudad, también en la estación de autobuses de Pamplona, todo un hervidero de visitantes sedientos de fiesta. En los bolsillos de algunos de los que llegaban se escondían porros de marihuana o hachís, alguna pastilla o papelinas de cocaína. Todo el arsenal necesario para un día de desenfreno. Hasta que aparecía 'Greta'.

Su destino parece marcado desde su nacimiento. Fue un 6 de julio de hace tres años en Pamplona, en plena víspera de San Fermín, el día del txupinazo. Su madre, 'Lima', era perra antidrogas. Su padre, 'Ikatz', perro de rescate. Desde pequeña apuntaba maneras, y hoy es uno de los cuatro canes que integra la unidad canina antidrogas de la Policía Foral Navarra, que entre otras tareas se dedica a evitar que los visitantes introduzcan estupefacientes en Pamplona durante los Sanfermines.

Se mueve con soltura entre la multitud, olisqueando, en busca de aquello que le han enseñado a encontrar. Está ansiosa. Sabe que si lo consigue recibirá su preciada recompensa: la pelota, su pelota. Esa es su motivación, y no tarda en conseguirlo. En uno de los días grandes de las fiestas caza a 30 personas, lo que significa que encuentra a más de una persona con droga por hora.

Desde hace unos años el dispositivo policial de los Sanfermines incluye una unidad canina, formada por cuatro perros, enfocada a evitar la introducción de drogas en las fiestas. Desde los primeros días de julio vigilan los principales puntos de acceso a la ciudad, como son la estación de tren y la de autobuses, para detectar cualquier sustancia entre la ropa o el equipaje de los viajeros. Pocos se libran, ya que desde el pasado 6 de julio, día del txupinazo que da comienzo a los Sanfermines, y hasta el viernes 13, la Policía Foral interpuso un total de 235 denuncias por infracciones cometidas contra la Ley de Seguridad Ciudadana, la mayoría de ellas por tenencia o consumo de estupefacientes.

Cada perro va siempre acompañado por su guía canino y cuatro agentes de Seguridad Ciudadana. El animal rastrea por toda la estación guiándose por su olfato, entrenado casi a diario para la detección de todo tipo de sustancias. Cuando detecta una droga, marca con su hocico el lugar de donde proviene el olor, se sienta y mira a su guía. Es su forma de decir: «Ahí está lo que buscas. Ahora dame mi pelota». Nada de ladridos ni aspavientos. Todo discreción.

Así ocurre con un joven que acaba de bajar de un autobús procedente de Madrid. 'Greta' ha marcado su mochila y los agentes proceden a su revisión. No hallan drogas, pero el propietario reconoce que antes de salir de viaje se había fumado un porro de hachís. A 'Greta' no le engañan.

Marihuana y speed

Esta perra policía no es consciente de la importancia que radica en lo que para ella es un simple juego. «No solo podemos requisar la droga que unos jóvenes llevan para su propio consumo. En ocasiones encontramos grandes cantidades fraccionadas, que evidentemente están destinadas al tráfico de drogas, y las intervenimos antes de que lleguen a las calles de Pamplona», explica Mikel Santamaría, Jefe de Comunicación de la Policía Foral Navarra. Entre las drogas requisadas este año durante los Sanfermines, la más habitual ha sido el cannabis, seguido del speed, la cocaína, el hachís, pastillas y por último la heroína.

Cuando la Policía Foral requisa algún tipo de sustancia, -siempre que no supere una cantidad que suponga un delito de tráfico de drogas-, su portador es denunciado por una infracción grave a la Ley de Seguridad Ciudadana, que supone una sanción de 601 euros. No obstante, si procede al pago en el momento, la multa se reduce al 50%. «En el caso de las personas de origen extranjero tienen que realizar el pago en el momento, y si los requisados son menores de edad, nos ponemos en contacto con sus padres que son sus responsables y quienes deben abonar el importe», explica Santamaría. Estos supuestos no son aislados. «El número de menores a los que pillamos con droga es importante», afirma Sonia, guía canina de 'Greta'. «Ayer mismo paramos a un chico de quince años con marihuana», señala.

De hecho, la unidad canina antidrogas trabaja durante todo el año en colegios e institutos de toda la Comunidad Foral. «Acudimos a las salidas o los recreos y se encuentra mucha droga entre los adolescentes, sobre todo marihuana o hachís. Es un trabajo importante, porque supone una alerta para los progenitores antes de que ese consumo vaya a más o incluya otras sustancias», explica Sonia.

Fiestas y controles

El trabajo de 'Greta' y sus otros tres compañeros de cuatro patas no termina con los Sanfermines. La unidad canina antidrogas de la Policía Foral tiene una agenda apretada. «Ahora empiezan las fiestas de muchas localidades como Estella, Tudela, Tafalla...», explica Santamaría. Además acuden a controles antidroga en carreteras, a inspecciones en pisos registrados por la policía, etc. Cuando descansan, se entrenan en la búsqueda de nuevas sustancias que entran en el mercado y en afinar su olfato, para ser capaces de evitar confundir el rastro que una droga como la marihuana deja en la ropa con la existencia real de la misma.

Con 'greta', no hay 'chinas' hoy

Un joven baja de un autobús que llega desde Madrid. Lleva una mochila. 'Greta' se acerca, la huele, la señala con su hocico, se sienta y mira a su guía, Sonia. Los agentes inspeccionan la bolsa exhaustivamente pero no encuentran rastro de drogas. Finalmente el joven se confiesa. Antes de subirse al autobús se ha fumado un porro de hachís. Esta vez solo era el rastro, pero a 'Greta' no hay 'china' que se le escape.

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