Este contenido es exclusivo para suscriptores

Suscríbete por 4,95€ al mes y disfruta de todos los contenidos de El Diario Vasco

logo-correo-on2.svg
Acceso ilimitadoNuevas secciones y más contenidos exclusivosLectura más amable y sin interrupcionesNueva app solo para suscriptoresNewsletters personalizadasClub DV, ventajas comerciales, sorteos y actividades

Ha muerto una estrella

La 'Asterias rubens' es la estrella más común en los mares europeos. / R. C.
La 'Asterias rubens' es la estrella más común en los mares europeos. / R. C.

El calentamiento del agua provoca la desaparición de millones de estos animales en el Pacífico

INÉS GALLASTEGUI

En diciembre de 2013, la bióloga Drew Harvell paseaba por una playa de Seattle, en el Estado de Washington, cuando descubrió cientos de estrellas de mar muertas o moribundas en la arena. La marea había arrastrado cuerpos enteros, brazos que andaban solos y fragmentos reducidos a una masa blanquecina. Era una masacre. Antes de aquello, a Harvell y su grupo de investigación en la Universidad de Cornell ya les habían llegado noticias de un aumento de la mortalidad de estos equinodermos, pero tuvieron que bucear bastante -literal y metafóricamente- para llegar a la conclusión de que millones de ellos estaban sucumbiendo a todo lo largo de la costa del Pacífico, desde México hasta Alaska. Primero les aparecían unas marcas en la piel, después empezaban a perder la 'carne' de los brazos y estos se les caían. Finalmente, morían. Seis años después, los científicos acaban de encontrar al culpable: la subida de las temperaturas marinas a consecuencia del calentamiento global causado por el hombre las hizo más vulnerables a un virus letal.

 

Fotos