Muere el hombre que descubrió el ibuprofeno gracias a una resaca

Stewart Adams, en el laboratorio./Boots
Stewart Adams, en el laboratorio. / Boots

El químico Stewart Adams, inventor del antiinflamatorio más consumido del mundo, ha fallecido a los 95 años

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Se despertó con resaca y se acostó habiendo descubierto el ibuprofeno. Una mañana de 1961, el doctor Stewart Adams se levantó de la cama arrastrando la juerga de la noche anterior. Le daba vueltas la cabeza y le molestaba el ruido, pero no podía quedarse en la cama, debía dar una charla.

Por aquel entonces, el químico se encontraba investigando un antídoto contra el dolor que superase a la aspirina, es decir, que no tuviese efectos secundarios. Tras diez años de pruebas fallidas, creía haber dado con algo: el ácido 2-(4-isobutilfenil) propiónico. Decidió, entonces, prepararse un vasito con 600mg de este compuesto impronunciable. No sabía si aquella imprudencia le curaría o le llevaría a urgencias, pero decidió correr el riesgo. Treinta minutos después, se encontraba como una rosa y se dirigía a dar su charla sintiéndose completamente renovado. Había nacido el ibuprofeno.

Concebido en 1923 en el seno de una familia humilde de Byfield, una zona rural de Northamptonshire, este hijo de un maquinista de trenes fue el cuarto de cinco hermanos. Después de cambiar dos veces de colegio, a los 16 años decidió que estudiar no era lo suyo y empezó como aprendiz en una farmacia administrada por el laboratorio Boots, ubicada en Cambridgeshire. Allí descubrió su verdadera pasión, la farmacología.

Licenciado en Farmacia gracias a una beca concedida por Boots, se incorporó a la compañía en 1945. Poco tiempo después, se le encomendó la gran misión de inventar un tratamiento más efectivo que la aspirina, pero menos agresivo, que pudiese paliar los efectos de la artritis reumatoide. Más tarde, el gusanillo de seguir formándose le llevaría a doctorarse en este campo en la Universidad de Leeds.

El conejillo de indias del ibuprofeno

Para su misión, reclutó al químico John Nicholson y al técnico Colin Burrows, quienes le ayudaron a comprobar el potencial de 600 compuestos químicos. Un trabajo realizado en el cuarto delantero de una antigua casa victoriana en los suburbios de Nottingham, donde Boots trasladó sus laboratorios provisionalmente tras los destrozos de la guerra. Sabían que sus posibilidades de encontrar algo eran mínimas, pero «siempre sentí que tendríamos éxito», dijo el propio doctor en una entrevista con la BBC.

Durante una década, Adams actuó en varias ocasiones como conejillo de indias, probando los compuestos que ofrecían perspectivas de éxito, algo que actualmente no sería posible. «Era importante probarlos y estaba emocionado por ser la primera persona en tomar una dosis de ibuprofeno», expresó el químico.

Lo consiguió gracias a la resaca. En 1962 Boots patentó el ibuprofeno, marcando un hito histórico y librándose de la quiebra. Siete años después, el compuesto fue aprobado como un medicamento recetado. Este año se cumplen 50 años de la obtención de dicha licencia.

Un hombre humilde y dedicado a su familia

El doctor Adams, que durante el resto de su vida continuó ligado a Boots, convirtiéndose en jefe de ciencias farmacéuticas, fue padre de dos hijos y abuelo de seis nietos, y murió en el Queen's Medical Center el miércoles 30 de enero. Tenía 95 años. Su hijo Chris, un abogado de Nottingham, se refirió a él como una persona «increíblemente modesta, muy dedicada a su trabajo y a su familia». Sobre el trabajo de su padre, agregó: «Estamos muy orgullosos de él».

En reconocimiento a su trabajo, el doctor Adams fue nombrado Freeman Honorífico de Nottingham en 2013, galardonado junto con el inventor de la resonancia magnética Peter Mansfield. Además, ha recibido dos placas azules de la Royal Society of Chemistry y este mes sus logros se marcarán en un 'Muro de la herencia' que se erigirá en la oficina principal de Boots, coincidiendo con el 170 aniversario de la compañía.

Actualmente, el ibuprofeno está en la lista de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año se producen 20.000 toneladas de este fármaco que se encuentra en la mayoría de hogares del planeta. Así se despide la Historia de un joven sin vocación para estudiar que terminó aliviando gran parte del dolor del mundo.

 

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