Un pediatra recomienda exponerse al frío para mejorar nuestro bienestar: «No debemos estar siempre a 20º en invierno»
El doctor Jorge García-Dihinx advierte que la comodidad moderna está anulando beneficios fisiológicos vitales, recomendando el «naturalismo térmico y lumínico» en invierno
J. F.
Lunes, 24 de noviembre 2025
El pediatra Jorge García-Dihinx ha destacado los beneficios fisiológicos y anímicos de la exposición deliberada a bajas temperaturas, especialmente durante las mañanas, argumentando que esta práctica contrarresta los efectos negativos del estilo de vida moderno «caracterizado por el control constante de la temperatura». Según este médico del Hospital San Jorge de Huesca, de 54 años, la exposición al frío actúa como un «destresor térmico necesario para el organismo». Así, explica que los ambientes controlados, donde las personas están «siempre a 20 grados» evita picos naturales de cortisol y no hay cambios térmicos que activen nuestro organismo.
Según la idea de médico aragonés, la exposición al frío genera un impacto positivo: «Uno de los beneficios de exponerse al frío de la mañana es que es un destresor térmico para que tengamos un pico de cortisol matutino en esta curva plana que tenemos en invierno por falta de luz y por este esentalismo térmico de estar siempre a 20 grados».
Además de su función en la regulación del cortisol, el frío tiene un efecto directo en el bienestar emocional. El especialista, con miles de seguidores en sus redes sociales, indica que «el exceso de frío genera un pico de dopamina que alegra un poquito estos días tristes de invierno». Su consejo es claro: «activa tu pico de cortisol matutino y tu dopamina, evita el sedentarismo térmico y lumínico de la vida moderna». Para ello aconseja desde salir del trabajo un rato sin abrigarse o pasear por paisajes nevados.
Frío y estado de ánimo
La exposición al frío no solo afecta al estado de ánimo, sino también al metabolismo. García-Dihinx explica que ayuda a «producir esa grasa parda, ese tejido adiposo pardo que genera calor, que ayuda también a perder peso». Esta grasa parda es lo que permite a los recién nacidos generar calor sin necesidad de temblar, una capacidad que se pierde con la edad debido al sedentarismo térmico moderno.
La clave para revitalizar el cuerpo radica en la variabilidad. El médico zaragozano subraya que «necesitamos variabilidad térmica, así como lumínica». Esta variabilidad térmica es esencial porque el estrés del cortisol matutino activa el sistema simpático, y posteriormente, al entrar en un ambiente cálido, el sistema parasimpático se potencia. Esta oscilación entre los tonos simpático y parasimpático es vital, ya que el tono permanece plano durante los días de temperatura y luz igualmente planas.
El mensaje final del doctor García-Dihinx insta a las personas a buscar el equilibrio natural perdido: «Sal afuera, exponte al frío, exponte a la luz natural y sal de ese sedentarísmo térmico y lumínico que tenemos en invierno. Tu salud y tu alegría aumentarán».