¿Hay más manadas o es que son más visibles?

'La Manada'. Los jóvenes condenados por la violación grupal a una chica en Sanfermines./R. C.
'La Manada'. Los jóvenes condenados por la violación grupal a una chica en Sanfermines. / R. C.

No se sabe si hay más, pero las violaciones en grupo son ahora más visibles. El porno machista y violento, el exhibicionismo de las redes sociales y la intolerancia a la frustración las propician

INÉS GALLASTEGUI

Hubo un tiempo en que los violadores de los Sanfermines de 2016 fueron 'La Manada', a secas. Hoy, con los cinco ya en prisión, condenados a 15 años de cárcel por el Supremo, son la manada de Pamplona. Hay que distinguirla de las manadas de Cullera, de Bilbao, de Sabadell o de Azuqueca de Henares. En Manresa ya hay dos. Según la última actualización del portal GeoViolenciaSexual, desde 2016 se han denunciado en España 125 delitos contra la libertad sexual cometidos en grupo. Y a un ritmo creciente.

La violación colectiva no es un delito distinto a la violación individual, según el Código Penal español, y no hay estadísticas oficiales sobre este fenómeno, por lo que es difícil saber si en los últimos años se producen más, se denuncian más o, simplemente, reciben mayor atención de los medios de comunicación a raíz del suceso de la capital navarra.

La organización Feminicidio.net realiza una contabilidad de este tipo de casos en el citado portal, en base a informaciones de prensa sobre denuncias, investigaciones policiales y juicios por este tipo de delitos. Según sus datos, en lo que va de 2019 se han registrado en nuestro país 34 agresiones sexuales múltiples, muy por encima de las 18 de todo 2016, las 14 de 2017 y -en proporción- las 59 de 2018.

«Se ha producido un incremento, sin duda. Hasta hace diez años las violaciones en grupo eran poco frecuentes; solo en situaciones de guerra aumentaba su presencia», asegura el sociólogo Lluís Ballester, coautor de la investigación 'Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales', elaborada por la Red Jóvenes e Inclusión Social y la Universidad de las Islas Baleares (UIB) en base a casi 2.500 encuestas a jóvenes de entre 16 y 29 años.

Para Mariti Pereira, portavoz de la Federación de Asociaciones de Asistencia a Víctimas de Violencia Sexual y de Género (Famuvi), el desarrollo del caso de la manada original tuvo un doble efecto. Al principio, la víctima fue cuestionada, uno de los jueces de la Audiencia de Navarra vio en los hechos «jolgorio y regocijo» sexual y Prenda y sus amigos tenían en las redes clubes de fans que los jaleaban por «valientes y atrevidos». «Eso dio alas a este tipo de delitos; hubo muchos imitadores», sostiene Pereira. Pero después el inusitado apoyo social que recibió la joven, las masivas manifestaciones de indignación por la calificación del delito como abuso sexual, han acabado animando a muchas mujeres a vencer el miedo, la vergüenza y la culpa típicos de las víctimas de asaltos sexuales, aún más fuertes en las de ataques grupales, que a menudo suceden en ambientes festivos. «Se nos ha socializado en la idea de que si sales de noche, si consumes alcohol o drogas, si estás con hombres, te mereces lo que te pase», subraya.

Los expertos apuntan a varios factores que pueden influir en la comisión de estos actos atroces. Empezando por una pornografía gratis y accesible en el móvil 24 horas al día, todos los días del año, y en la que los niños 'aprenden' que las mujeres son objetos para uso y disfrute de los hombres y que hacerles daño es excitante.

¿El porno fabrica manadas? «Nadie lo puede saber con certeza, pero, en la cultura de la nueva pornografía, el sexo en grupo, imitando violaciones, es muy frecuente -recuerda el profesor de Educación-. En muchas ocasiones, las violaciones son filmadas y distribuidas, emulando la pornografía. No puede ser una coincidencia. Los violadores que distribuyen los vídeos no son completamente idiotas; se han convertido en exhibicionistas».

Audiencia de Barcelona. Tres de los siete acusados de la violación múltiple a una menor en Manresa entran en el tribunal que les juzga para asistir a una sesión.
Audiencia de Barcelona. Tres de los siete acusados de la violación múltiple a una menor en Manresa entran en el tribunal que les juzga para asistir a una sesión. / EFE

«Desconexión moral»

Mónica Alario, investigadora en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) sobre la cultura de la violación, responde con dos datos. El primero: uno de los contenidos con más éxito en XVídeos -el portal más visto en España después de Pornhub- es un 'gangbang' en el que cuatro hombres secuestran y violan brutalmente a una mujer. La penetran por todas partes, le pegan, le escupen. Ella se defiende, grita y llora. No hay duda alguna de que no quiere. «Tiene 226 millones de visualizaciones, cien millones más que el siguiente más visto. No es nada marginal», observa.

El segundo: «A veces, analizando la pornografía, me pregunto si el tema principal es el sexo o es la violencia: hay vídeos en los que el sexo ha desaparecido completamente y se muestra a hombres que orinan y defecan dentro de mujeres abriéndoles los orificios con espéculos, o las envasan al vacío en bolsas de plástico. Y son páginas de porno, no de tortura», matiza. Estos contenidos son «la nueva educación sexual».

Así lo indican las inquietantes conclusiones del informe de Lluís Ballester: tres de cada cuatro chicos y una de cada tres chicas ven porno con cierta asiduidad antes de los 16 años y los primeros contactos se han adelantado a los 8, en principio de forma accidental, debido a que se ponen móviles y tablets a disposición de niños cada vez más pequeños. Hay adolescentes tan enganchados que no pueden masturbarse sin vídeos.

El peor efecto es la «distorsión perceptiva». Los chavales no tienen herramientas para interpretar estas imágenes descontextualizadas, sin adultos de referencia; incrementan sus prácticas de riesgo; incurren en «microviolencia» con sus parejas; se convierten en usuarios de prostitución -la pantalla es una forma de acceso-; o, aún peor, emulan con desconocidas lo que ven en la ficción. Quienes se transforman en depredadores, subraya el experto, sufren una «desconexión moral»: ni siquiera son conscientes de la violencia que ejercen.

La psicóloga Victoria Noguerol, especialista en terapia de rehabilitación de agresores sexuales, explica que, aunque cada uno es un mundo, hay ciertos rasgos comunes a la mayoría de estos sujetos. «Presentan baja sensibilidad a los sentimientos de los demás, muy escasa resistencia a la frustración y pobre control de impulsos», detalla. La falta de empatía y la tendencia a justificarse y culpar a la víctima, amparados por cierta tolerancia social, hacen que el primer paso de la terapia sea el reconocimiento del daño infligido y la asunción de responsabilidades.

En las agresiones colectivas juega un papel muy importante el refuerzo del grupo. Noguerol trató a un menor que abusó de una niña retado por su pandilla para imitar una escena porno. Ese '¿A que no hay huevos?' se ve estimulado por las redes sociales.

Grito de angustia. Concentración en repulsa de las agresiones sexuales que sufren las mujeres.
Grito de angustia. Concentración en repulsa de las agresiones sexuales que sufren las mujeres. / EFE

Dos de cada tres, extranjeros

Para Mónica Alario, el hecho de que muchas violaciones múltiples sean grabadas para difundir las imágenes demuestra que estas conductas estrechan los lazos de la fratría y ayudan a los autores a probar su masculinidad ante otros varones: «La violencia sexual está ligada a la construcción de la identidad masculina. Muchos hombres necesitan estar por encima de las mujeres; por eso, desde niños, los peores insultos son 'nenaza' o 'mariquita'. Y en el terreno sexual, la única forma de probar su superioridad es someter y humillar a la mujer, imponerle prácticas que no desea o causarle dolor».

La procedencia de los violadores en manada es un dato controvertido, pero está ahí: según el informe 'Agresiones sexuales con víctima desconocida', realizado por el Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad (ICFS) de la UAM sobre una muestra de más de 6.000 denuncias y 600 atestados policiales por agresiones sexuales ocurridas entre 2009 y 2013, el 69% de las agresiones sexuales en grupo (y el 48% de las violaciones en general) son cometidas por inmigrantes, pese a que solo representan el 10% de la población en España. Ecuatorianos, colombianos, marroquíes y rumanos son los extranjeros más sobrerrepresentados entre los autores de esos asaltos.

¿Es posible que la situación social de estos jóvenes -algunos sin familia o en situación irregular- o el hecho de que procedan de entornos muy patriarcales favorezca su participación en estos rituales delictivos? Para las expertas consultadas, el dato no es relevante. «Es peligroso demonizar a los inmigrantes. La cultura machista está en todas partes», argumenta Pereira. «Lo que tienen en común todos los violadores es que son hombres: el 100%», zanja Alario.

Las frases

«Hasta hace diez años solo había violaciones en grupo en las guerras» LLUÍS BALLESTER | SOCIÓLOGO

«No demonicemos a los inmigrantes. Los violadores son todos hombres» MARITI PEREIRA | MUJERES VIOLADAS

«Los agresores tienen poca empatía y un pobre control de sus impulsos» VICTORIA NOGUEROL | PSICÓLOGA

«Es difícil saber si el porno vende sexo o vende violencia sobre las mujeres» MÓNICA ALARIO | INVESTIGADORA

Violencia sexual

1.702
agresiones sexuales se cometieron en 2018, un 22,7% más que en 2017, según el Ministerio del Interior. Hubo otros 12.109 delitos contra la libertad sexual en los que no se apreció intimidación ni violencia.
No se cuentan.
No hay contabilidad oficial de las violaciones en grupo. El delito es el mismo se cometa solo o acompañado, pero los miembros de una manada pueden ser acusados también por la autoría del delito de sus compañeros como cooperadores necesarios. Por eso la Fiscalía pide entre 38 y 40 años de cárcel para los exfutbolistas de la Arandina acusados de violar a una niña de 15 años.
125
delitos sexuales en grupo se han registrado en España desde 2016, según los datos de GeoViolenciaSexual, basados en informaciones de prensa. En el 61% de los casos fueron violaciones consumadas, el 53% ocurrió de madrugada y el 12% fueron 'pornificadas'; es decir, los agresores tomaron fotos o vídeos de los hechos.
57%
de los violadores en manada son menores de 35 años, según el estudio del ICFS, y uno de cada cinco, menores de edad, al igual que un 38% de las víctimas, según GeoViolenciaSexual.
Por nacionalidades.
Según el informe del ICFS, elaborado por investigadores de las universidades Autónoma de Madrid, del País Vasco y de Barcelona, con la colaboración de Interior, los ecuatorianos, que son el 0,2% de la población, cometieron el 6,15% de las violaciones; los marroquíes (1,6%), el 10%; y los rumanos (1,4%), el 7,9%. En cuanto a las manadas, sus miembros son marroquíes en un 22% de los casos; rumanos, en un 15%; y sudamericanos, en otro 15%.
45%
de las mujeres agredidas por un grupo de hombres son extranjeras. Las prostitutas tienen más posibilidades de ser violadas (son el 5% de las víctimas) y aún más de serlo por un grupo (16%).