Líbranos del móvil

Líbranos del móvil

A. PANIAGUA

Juan Pablo II se movía como pez en el agua en el mundo de la televisión, mientras que el Papa Francisco es un as de la fotogenia. En terreno de nadie se ubica Benedicto XVI, más dotado para la pluma y el pensamiento que para desenvolverse en los medios. Basta con ver esta foto, tomada en el Vaticano el miércoles durante la audiencia general, para comprobar que Jorge Mario Bergoglio está sobrado de carisma y da trabajo a los amantes de capturar el instante con su móvil. A Francisco, que ha ocupado incluso la portada de la revista 'Rolling Stone', publicación señera del rock, seguramente no le gustará mucho está imagen. Hará un año se quejó de la omnipresencia de los celulares. «¡Qué tristeza cuando celebro misa y veo tantos móviles levantados!», lamentó. Pero además el actual pontífice es conocedor de la importancia de los gestos inusuales y la escenografía para salir en la foto. Siempre lo consigue, una veces con el simple hecho de ir a comprar unas gafas y otras al desplazarse en un coche modesto o mandar instalar servicios públicos para los 'sin techo' en la plaza de San Pedro.

5,8 millones de seguidores
tiene Francisco (@fransciscus) en su cuenta de Instagram. En esta red social los fieles pueden seguir las vicisitudes y discursos del Papa a través de sus vídeos y fotos. El Vaticano decidió estar presente en este medio en 2016, semanas después de que Francisco se reuniera con el director ejecutivo de Instagram, Kevin Systrom.

El Vaticano es partidario de un uso mesurado de las nuevas tecnologías. Este consejo lo dio la Santa Sede a las monjas de clausura, a quienes exhortó a que eviten «los ruidos, las noticias y las palabras», que a veces pueden arruinar «el silencio contemplativo». Pese a que el Vaticano usa los medios digitales como una herramienta más, el Papa desconfía de internet. Le preocupa que la red multiplique el efecto de la pornografía y los abusos sexuales.

 

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