Un largo y tortuoso camino

I.C.

Según la doctora García-Corbeira, las vacunas son medicamentos biológicos muy diferentes a los fármacos tanto por lo que se refiere a su desarrollo y experimentación en humanos, como a su proceso de fabricación. «El desarrollo de una vacuna puede durar entre cinco y quince años desde que se inician los primeros estudios en humanos», asegura la experta apuntando que habitualmente se ensayan en varios miles de personas, entre 10.000 y 90.000. La razón, afirma, es que se trata de medicamentos complejos, con varios componentes, a diferencia de los no biológicos que habitualmente están constituidos por un solo producto químico. «Algunas incluyen más de diez de estos componentes y, además, son productos biológicos fabricados a partir de microorganismos vivos, y esto complica aún más el proceso».

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