La infidelidad femenina: el último tabú

La infidelidad femenina: el último tabú

Tres de cada cuatro mujeres creen que la infidelidad femenina se considera más grave que la masculina

DV

Las sociedades occidentales están avanzando en muchos aspectos en cuanto a derechos, igualdad y empoderamiento de la mujer. Pero hay un asunto que se presenta como el último tabú: la infidelidad femenina. Así lo revela el último estudio del Observatorio Europeo de la Infidelidad realizado por el instituto de estudios de opinión Ifop para la web de encuentros extraconyugales Gleeden, que confirma que queda mucho para desestigmatizar las relaciones extraconyugales de las mujeres.

¿Por qué, a pesar de movimientos como el #metoo o toda la ola de empoderamiento femenino, aún las sociedades occidentales piensan que el hombre infiel es un tipo envidiado, y la mujer infiel… poco menos que «una cualquiera»? Esto es lo que el estudio trata de desvelar gracias a las opiniones de mujeres de los cinco principales países de Europa (España, Francia, Reino Unido, Alemania e Italia).

El 77% de las encuestadas opinan que aún en nuestros días está peor vista la infidelidad femenina que la masculina. Se trata de una percepción reforzada, en muchos casos, por las propias mujeres, puesto que, a nivel europeo, un 40% de las encuestadas declaran que a ellas mismas les parece más grave la infidelidad femenina que la masculina. En cualquier caso, se trata de una actitud muy transversal en la sociedad, casi independiente de la edad, nivel educativo, sociocultural o económico de las mujeres encuestadas.

Hay situaciones en las que esta percepción negativa de la infidelidad femenina se ve agudizada entre las propias mujeres: a un 61% le resulta chocante una infidelidad femenina cuando ha habido una separación de varios meses; a un 70% cuando la pareja espera un bebé; a un 63% cuando la pareja parece feliz; a un 49% cuando el otro miembro no quiere tener relaciones sexuales; a un 59% cuando el otro miembro ha engordado mucho y a un 61% incluso aunque la pareja ha sido, a su vez, infiel.

No se trata sólo de percepciones u opiniones: el tabú sobre la infidelidad femenina está tan interiorizado que las propias mujeres infieles declaran que les cuesta un mundo hablar sobre ello con cualquier persona, por muy cercana que sea: amigas, familiares… Y es que tan sólo un 31% de las mujeres le contarían una infidelidad a su mejor amiga en el momento de producirse. Pasado cierto tiempo, hasta un 28% se lo podrían contar. Pero un 41% de las mujeres no se lo contarían, jamás, ni siquiera a su mejor amiga. Aunque también parece depender de la edad: un 79% de las mujeres menores de 30 años sí serían capaces de contárselo a su mejor amiga.

Ni siquiera en familia desaparece el tabú (incluso se amplía): el 64% de las mujeres jamás confiarían un secreto así ni a sus hermanos, hermanas o primos. El 77% jamás se lo contaría a sus padres.

Por su parte, la religión tampoco parece ser un refugio: el 77% de las mujeres tampoco confían demasiado en el secreto de confesión, y no lo contarían a su propio confesor, salvo las muy practicantes que, con cierta lógica, confiarían algo más este secreto a su confesor: hasta en un 56% de las ocasiones. Tampoco parece mucho...

Y, ¿a la propia pareja? Pues, sorprendentemente hasta un 52% de las mujeres podrían llegar a contarlo en algún momento.

Está claro que, si acaso hay alguien a quien confiar un tabú como el de la infidelidad, es a tu mejor amiga (un 59% de las mujeres podrían llegar a hacerlo). Pero, aun así, muchas mujeres ven difícil hablar de ello: un 56% lo considera muy o bastante difícil; más difícil hablar de una infidelidad que de problemas sexuales de pareja (48% de mujeres que les cuesta hablar de ellos); más difícil incluso que hablar de problemas financieros (apenas un 34%), de un despido (un 20%) o de una depresión (un 35%), o incluso que un cáncer (un 31%). Es decir, según la encuentas, es mucho más fácil para una mujer hablar de tener una enfermedad grave como un cáncer o un trastorno psicológico que de haber tenido una infidelidad.

Quizá el sentimiento de culpabilidad tenga mucho que ver con todo este tabú. El 39% de las mujeres se arrepienten de haber sido infieles en algún momento. Un porcentaje que, sorprendentemente en España, ha crecido en los últimos cinco años (del 29% al 39%).

Este sentimiento de culpabilidad es muy alto dentro del primer año de relación (un 57%), pero decae drásticamente entre el primer y el tercer año (17%). También la culpa es menor cuanto menos satisfactorias son las relaciones sexuales habituales con la pareja (30%), o cuando la atención de la pareja habitual a su placer es escasa (19%).

Pero ¿qué consideran las mujeres realmente una infidelidad? En el caso de España, que según el Observatorio Europeo de Infidelidad es uno de los países más avanzados de Europa en la aceptación y práctica de nuevas formas de relación, el 87% de las mujeres etiquetan como infidelidad el sexo oral y las relaciones sexuales completas, y siete de cada diez de ellas lo considera motivo de ruptura. Pero también hay un tercio de españolas para quien flirtear en redes sociales o en mensajes también es infidelidad y motivo de ruptura. Y la mitad de las consultadas piensa que hacer el amor pensando en otra persona es ser infiel, y el 20% dice que dejaría la relación ante una de estas infidelidades psíquicas.

En cuanto a las razones para ser infiel, el estudio presentado por Gleeden asegura que la mayoría de las mujeres lo son por atracción física o sexual por otra persona, más que por volver a encontrar la magia de los primeros momentos o alimentar su ego. Pero hay diferencias por países, y para las italianas, comprobar que sigue siendo atractiva es uno de los principales motivos para ser infiel.

Entre las mujeres que reconocen haber sido infieles, un 32% declara que lo fueron entre el primer y el tercer año de relación; apenas un 8% en torno a los 7-10 años, y un 28% después de más de una década con su pareja.

Y para la mayoría el flirteo que dio lugar a la infidelidad surgió en el trabajo, ya sea en la propia oficina o en una actividad relacionada, como viajes, ferias... Otro foco de «amantes» son los lugares de fiesta, mientras que un 6% recurrió a webs de encuentros.

De todos modos, la mayoría de infidelidades que confiesan las españolas son psíquicas y virtuales, y solo un 38% declara haber tenido encuentros sexuales. No obstante, el 46% admite haberse sentido atraída por otra persona después de estar emparejada, y el 22% confiesa haber flirteado con otra persona.