«Es inadmisible querer acabar con lo logrado»

Miriam fue apuñalada por su pareja, que cumple 8 años de cárcel

Miriam Moraleda se revuelve cuando escucha hablar a Vox de violencia de género. «Yo soy la primera en hacer crítica, en reconocer que la ley es mejorable y que aún queda mucho por hacer, pero acabar con lo conseguido es inadmisible». Asegura que faltan ayudas, pero sobre todo echa en falta una revisión de los baremos del riesgo de las víctimas para aumentar su protección, más opciones a un alquiler social y condenas más severas a los agresores. Sabe de lo que habla, porque el drama lo vivió en sus propias carnes hace una década cuando fue apuñalada por su pareja después de doce años juntos y dos hijos en común. El agresor fue condenado a ocho años de prisión por asesinato en grado de tentativa y una orden de alejamiento de diez años, de los cuales ocho ya los ha cumplido en la cárcel. «¿No sería más lógico que la orden de alejamiento entrase en vigor a su salida de prisión para así sentirnos más seguras?», lamenta.

Miriam echa la vista atrás y su relato es estremecedor. «Nuestra relación siempre fue buena, hasta que una noche salí con sus hermanos en el pueblo. Cuando llegué a casa, me volvió la cara de un guantazo». Aunque desconcertada, Miriam siguió adelante con su pareja. «El segundo episodio se produjo seis meses antes de que acabara todo, cuando al entrar al dormitorio para avisarle de la cena se vino para mí y me agarró del cuello contra la pared. Yo sospechaba que mantenía una relación por internet y no debió gustarle que lo sorprendiese», aclara. Se separaron, pero solo fue un punto y seguido. Su pareja le pidió volver y ella accedió por sus hijos. Sin embargo, aquella misma noche se abalanzó contra ella con un cuchillo de cocina en la mano. Escapó de milagro. Lo que nunca pudo imaginar es que dos horas después del juicio, cuando acudió con su agresor a la vivienda a recoger sus pertenencias, le asestara una puñalada en presencia de la Guardia Civil. Pasó seis meses en una casa de acogida y contó con la ayuda de asociaciones como Anabella y Mujeres Unidas contra el Maltrato. Con la Renta Activa de Inserción logra sobrevivir. «Es insuficiente, pero no podemos consentir que nos quiten lo conseguido».