Cada hogar ahorrará 150 euros anuales con la nueva regulación de los electrodomésticos

Cada hogar ahorrará 150 euros anuales con la nueva regulación de los electrodomésticos

La Comisión Europea aprueba una normativa que obliga a los fabricantes de lavadoras, lavavajillas, televisores y frigoríficos

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Los electrodomésticos, como lavadoras, lavavajillas y frigoríficos, entre otros, tendrán una mayor «vida útil», gracias a una nueva normativa medioambiental de la Comisión Europea, aprobada el martes, que obligan a que el «diseño ecológico» requerido para comercializar las marcas dentro del continente, además del compromiso con la «eficiencia energética», incluya su mantenimiento, reutilización y reciclaje. Para ir más allá del «consumo de energía» los fabricantes deben comprometerse a mantener un stock de piezas para la reparación de sus productos, «disponibles durante un largo período», dice la Comisión en un comunicado.

Los fabricantes tendrán que proveer piezas de frigorífico durante siete años como mínimo, que sube a diez años para los accesorios de sus puertas, y otra década para las lavadoras y lavavajillas domésticos. Además deben entregarse en un plazo de 15 días hábiles y reemplazarse con cualquier herramienta común en un taller profesional. «La falta de piezas es una de las razones que desalientan la reparación, pero hay otras», afirman desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). «El principal motivo es el precio de reparar unos productos que están pensados para dificultar esa reparación. Aproximadamente la mitad de los consumidores optan por comprar en vez de reparar».

Otros productos que se verán afectados son los televisores con pantallas de menos de 100 centímetros cuadrados y otros monitores electrónicos, motores eléctricos, transformadores, refrigeradores industriales y equipos de soldadura, estos dos últimos regulados por primera vez. «Es un paso adelante, mejor que nada, pero no soluciona gran cosa por una razón muy sencilla: lo único que dice es que se tendrán piezas disponibles entre siete y diez años de todos los electrodomésticos, pero eso no significa que se vayan a reparar», mantiene Benito Muros, presidente de la Fundación Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada (Feniss). «Porque el coste de la reparación supera el 80% del precio de un equipo nuevo».

Dentro de la definición de «dispositivos electrónicos» que establece el documento entran «componentes electrónicos con pantalla de visualización que tenga como función principal mostrar información». En teoría, dispositivos móviles aunque no se mencionan los 'smartphones' en ninguno de los anexos presentados por la Comisión Europea. «Faltan sobre todo los equipos electrónicos, que hoy por hoy son el grupo de aparatos domésticos que mayor obsolescencia prematura tiene. En este caso, la obsolescencia tiene más que ver con las actualizaciones de software, que con la reparabilidad», dice la OCU.

Las nuevas medidas tienen un doble beneficio. Por un lado, protege al medio ambiente, al ahorrar energía, tanto en la fabricación de electrodomésticos cuya vida útil se alarga, como en el consumo, de hasta el «equivalente al consumo anual de energía de Dinamarca», unos 167 TWh anuales para 2030. «Estos ahorros corresponden a una reducción de más de 46 millones de toneladas de CO2», calcula la Comisión Europea, que añade la reducción del efecto invernadero a la durabilidad en el caso de los aparatos de iluminación y al consumo de agua, por parte de los lavavajillas y las lavadoras.

Economía circular

La Comisión Europea quiere promover la «economía circular» de los ciudadanos directamente. «A través de estas medidas, los hogares europeos ahorran en promedio 150 euros por año», afirman. «Este ahorro se suma al logrado con estas medidas de diseño ecológico». Entre las medidas también se contempla añadir información al etiquetado, para que los «consumidores europeos tomen decisiones basadas en la información, que finalmente impulse el mercado hacia productos más eficientes energéticamente».

Frente a la programación del fin del servicio de una máquina por parte del propio fabricante. ¿La reparación de los electrodomésticos permitirá realmente que tengan mayor vida útil? «La solución a la obsolescencia programada está en incrementar las garantías de los dos años actuales, a cinco años, para que se fabriquen con mayor durabilidad». Cada año de garantía impacta a favor del medio ambiente: evita el consumo de 64 mil millones de toneladas de materias primas al año y 35 mil millones de toneladas de residuos, según datos de Feniss. Ahorra, por tanto, 48 mil millones toneladas de CO2.

Para ponerse en marcha, las medidas se publicarán en las «próximas semanas» en el 'Diario Oficial' de la Unión Europea, y entrarán en vigor 20 días después. Este conjunto de leyes afectan a todos los productos que se comercialicen dentro de territorio comunitario, sin importar dónde se fabriquen. Siguen el camino de otras leyes, como los de la etiqueta energética, que ya evitan el uso de 150 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep), «el consumo anual de energía primaria de Italia», dice la UE. «Para los consumidores, esto ya significa un ahorro promedio de hasta 285 euros por año en sus facturas de energía».

Un aspecto que también protege el entorno es el relacionado con la eficiencia en el uso del agua, en electrodomésticos como lavadoras, que «establecen un uso máximo de agua por ciclo y, al mismo tiempo, requieren un mínimo para un buen lavado y enjuague». Sin perder su rendimiento, la propuesta de los expertos estima que se podría ahorrar unos 711 millones de metros cúbicos de agua al año para 2030 y, para los lavavajillas sería de unos 16 millones.