Gyrokinesis, la otra forma de practicar yoga que inventó un bailarín

Gyrokinesis, la otra forma de practicar yoga que inventó un bailarín

Esta disciplina, que nació como «yoga para bailarines» trabaja la conciencia corporal, corrige posturas, previene los dolores de espalda, fortalece y trabaja la flexibilidad, además de generar calma

RAQUEL ALCOLEA DÍAZ

Gyrokinesis es una práctica que une los principios del yoga, el tai chi, la danza, la natación y la gimnasia deportiva. Es un tipo de yoga que fue ideado para proteger y fortalecer el cuerpo pues su creador, Julio Horvart, fue un bailarín que sufrió muchas lesiones a lo largo de su carrera: se rompió el tendón de Aquiles, tuvo lesiones de rodilla y sufrió hernias en la espalda, entre otras muchas dolencias. Así, en los años ochenta desarrolló este método tras estudiar junto a médicos y fisioterapeutas cuál era la mejor manera de reparar el cuerpo y rehabilitarlo para seguir bailando, según revela Vanesa Torres, instructora de esta disciplina en Lasai Studio.

Nació como un «yoga para bailarines». Sin embargo, Horvart pronto se dio cuenta de que era necesario incluir resistencia de fuerzas para ejecutar los movimientos para que el método fuera accesible para cualquier persona y no solo para los que tuvieran una elevada conciencia corporal. Y eso es lo que le llevó a idear las máquinas que se utilizan en la actualidad con el Método Gyrotonic, que permiten adaptar la práctica deportiva a las características específicas de cada persona. «Gracias a las máquinas he llegado a tener desde una alumna de 80 años con parkinson hasta una cantante de ópera que gracias a esta actividad logró cantar mejor tras rebajar la tensión que se le acumulaba en la zona de la garganta», explicó la instructora durante la masterclass de Gyrokinesis recientemente organizada por Born Living Yoga.

La base de esta disciplina es la conciencia corporal, pues lo primero que se trabaja es el conocimiento de las partes del cuerpo que intervienen en el movimiento (pelvis, sacro, diafragma, costillas...). «¿Cómo se mueve cada parte del cuerpo? ¿Cómo respiras y cómo se puede combinar con el movimiento? ¿Cómo sientes tu cuerpo? Es importante conocer las respuestas a estas preguntas pues el siguiente paso es comprobar la capacidad del cuerpo para moverse en el espacio», explica Torres. Así, otra de las claves de esta práctica es buscar el mayor rango de movimiento de cada parte. «Con el gyrokinesis el cuerpo se mueve de manera tridimensional y circular y no lineal como en otras disciplinas. Lo que perseguimos es descubrir cuánto y hasta dónde pueden moverse las articulaciones sin que suframos daño o dolor. Eso ayuda a desbloquear las zonas en las que se sufre tensión y se estiran los músculos que impiden algún movimiento», aclara.

Vanesa Torres, durante la masterclass de gyrokinesis para Born Living Yoga
Vanesa Torres, durante la masterclass de gyrokinesis para Born Living Yoga

Además de trabajar la conciencia corporal, la práctica de Gyrokinesis ayuda a corregir posturas, evita o elimina los dolores de espalda, relaja las tensiones, trabaja la flexibilidad, fortalece y además genera calma y bienestar. «Durante la clase es necesario mantener una atención plena, pues tienes que sentir tu cuerpo, prestar atención a lo que haces y combinar la respiración con el movimiento», aclara.

¿Qué me pongo para una clase de yoga?

«La ropa más adecuada para practicar yoga es aquella que te permite olvidarte de ella y centrarte en disfrutar de esa actividad», afirma Arianne Puig, diseñadora de la firma Born Living Yoga. Así, la empresaria explica que el diseño tiene que ser lo suficientemente elástico, flexible, versátil y adaptado a la práctica como para que haya que estar pendiente de costuras, cremalleras, cierres o accesorios que incomoden o molesten durante la clase. Esto es algo que, según explica, comprobaron que no se había tenido en cuenta en el diseño de prendas deportivas que se usan para otras disciplinas como el fitness o el running.

Otro aspecto importante es la necesidad de sentir el cuerpo protegido con la prenda. «Hay que tener en cuenta que muchas asanas pueden ser algo comprometidas en cuanto a las posturas o los movimientos, por lo que es fundamental que uno se sienta seguro mientras practica yoga y que no piense que en cualquier momento se va a bajar el legging, se va a romper la prenda o se va a mostrar una parte del cuerpo que no se desea», comenta.

Por último, la diseñadora invita a atender a aspectos estéticos y de diseño como el patronaje (que resalte la figura y resulte favorecedor), los colores (que aporten luz y espiritualidad), el tacto (tejidos con texturas agradables) y la versatilidad (que puedan combinarse las prendas de una colección entre sí). y conectados con la actividad, así como a patrones que resulten favorecedores y resalten la figura.