El futuro pende de un hilo

El futuro pende de un hilo

Esta pequeña lleva su muñeca desnuda como el destino su futuro: a rastras y con la vida pendiente de un hilo. En su otra mano, Mickey Mouse. Espera a sus incógnitas en la parroquia de San Francisco Javier, ubicada en Zaragoza Street, Laredo. Todo suena muy latino, pero los hilos invisibles de las fronteras humanas han colocado este refugio de sacerdotes católicos en Texas. Se ha convertido en un centro temporal para latinoamericanos que solicitan asilo en Estados Unidos. Llegan allí 'rebotados' de las superpobladas instalaciones de Aduanas y Protección Fronteriza.

Pero las llaves de ese cielo económico están en manos de un 'sampedro' esquivo que ahora se llama Donald Trump. Ya está en campaña de nuevo y el cerrojazo a las esperanzas de migrantes como los padres de la pequeña de la foto es su carta de presentación.

En San Francisco Javier un letrero recibe a los buscadores de una oportunidad: «Si el migrante no es tu hermano, Dios no es tu padre». Todas las mañanas, niños y mayores se levantan con el olor de los burritos de frijoles y la tacita de champurrado, bebida mexicana de canela y chocolate. Un poco de dulzura para el trago cada vez más amargo de la lucha por el futuro.