Fomento ratifica la gratuidad de la autopista entre Álava y Burgos desde diciembre

La AP-68 está colocando ya las cabinas de peaje en Ribabellosa, en la zona de la actual confluencia con la AP-1. /AVELINO GÓMEZ
La AP-68 está colocando ya las cabinas de peaje en Ribabellosa, en la zona de la actual confluencia con la AP-1. / AVELINO GÓMEZ

El Gobierno aún no ha decidido cómo realizará el mantenimiento tras la liberalización de la AP-1 por la que los vizcaínos se ahorrarán 11,75 euros y los alaveses, 12,25

MARÍA JOSE PÉREZ SAN SEBASTIÁN.

La autopista AP-1, que enlaza Álava -desde Armiñón- con Burgos -en concreto con Castañares, localidad próxima a la capital burgalesa- pasará a ser gratuita desde diciembre, al vencer el contrato de concesión el día 30 de noviembre. La medida, anunciada por Fomento el pasado mes de junio, fue ratificada ayer por el ministro José Luis Ábalos, en una comparecencia en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.

Los conductores que circulen entre Vitoria y la ciudad castellana se ahorrarán 12,25 euros, mientras que los usuarios que vayan o vengan desde Bilbao, con un tramo de AP-1 y otro de AP-68, dejarán de pagar 11,75 euros, ya que solo tendrán que abonar el trayecto que realizarán por la 'vasco-aragonesa'. Este, entre Ribabellosa y el último peaje de Bizkaia, tiene un precio de 10 euros.

Precisamente en el área de Ribabellosa, la adjudicataria de la AP-68, el grupo Abertis, está realizando ya las obras para la colocación de las cabinas de peaje, en la zona de confluencia de esta vía con la AP-1, donde en la actualidad los usuarios cambian de autopista sin necesidad de pagar y adquirir otro tique. Esta es, por otra parte, la única actuación visible que pone de manifiesto los cambios que se producirán dentro de poco más de 20 días a raíz de la gratuidad de una carretera, de 84 kilómetros de recorrido total, por la que transitan una media de 19.300 vehículos al día .

Adecuación del enlace

En Armiñón deberá producirse una adecuación en el enlace y la eliminación de la playa de vías y las cabinas, pero se desconoce cuándo y cómo se producirá. El Grupo Itínere, integrado en Europistas, adjudicatario de la AP-1, remite a Fomento cuando se le pregunta cómo se afrontará la apertura. En el Ministerio tampoco aclaran nada. Ni siquiera han informado sobre cómo se acometerá el mantenimiento de la AP-1 a partir de su liberalización, la primera de las tres que entre este año y el próximo revertirán al Estado. Las otras dos, la AP-7 entre Tarragona, Valencia y Alicante, y el tramo de la AP-4 Sevilla-Cádiz, cuya concesionaria es Abertis, expira en diciembre de 2019.

El pasado 31 de agosto, el Consejo de Ministros aprobó una partida presupuestaria de 27 millones de euros para la citada carretera. Un día antes, Ábalos explicó en el Congreso que se destinarán 7,2 millones para la conservación de la AP-1 en el primer ejercicio tras su liberalización. De ellos, 1,4 se dedicarán a la retirada de peajes y obras de adecuación.

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