«Hace falta un plan educativo en TICs en el que se limite el tiempo de uso»

La autora considera que la crianza de los hijos en la era digital puede ser algo desafiante/
La autora considera que la crianza de los hijos en la era digital puede ser algo desafiante

Cristina Noriega, profesora adjunta del Departamento de Psicología del Instituto CEU de Estudios de la Familia de la Universidad CEU San Pablo, explica en el siguiente artículo cómo lograr un buen uso d elas nuevas tecnologías

S.F.

En un momento social de continuo cambio, la crianza de los hijos en la era digital puede ser algo desafiante. Muchos adultos confían en que los niños y los adolescentes saben utilizar adecuadamente las nuevas tecnologías (TICs) por el hecho de ser «nativos digitales». Sin embargo, por muy cómodos que los jóvenes se sientan probando los nuevos dispositivos o aplicaciones, es importante que éstos sean guiados para hacer un uso responsable.

Entre los riesgos asociados al uso inadecuado de las TICs cabe destacar alteraciones en el sueño, atención y aprendizaje, aislamiento social, conflictos en las relaciones familiares y con los iguales, así como mayor incidencia de depresión y obesidad. No obstante, las TICs también tienen múltiples ventajas si son empleadas adecuadamente. Por ejemplo, permiten acceso inmediato a información o contactar con personas que de otra manera no sería posible.

No se deben comprometer los valores humanos mientras disfrutamos de las TICs. Pero el problema no radica en las nuevas tecnologías en sí, sino en el uso inadecuado. Esto plantea la necesidad de desarrollar un plan educativo en las TICs, en el que se limite el tiempo de uso, se informe de los beneficios y los riesgos de las mismas y se anime a los niños y adolescentes a desarrollar otros intereses o actividades en el «mundo real» fomentando relaciones «cara a cara».

Todo lo anterior es insuficiente si los adultos no se muestran disponibles para acompañar y ayudar a reconocer y manejar sus inquietudes y emociones (ej: inseguridades, miedos, dificultades en las relaciones), educar en valores (respeto a uno mismo y los demás, importancia de la privacidad, intimidad, afectividad, tolerancia a la frustración), y desarrollar habilidades sociales, de resolución de conflictos y toma de decisiones. No podemos cambiar el mundo en el que se encuentran nuestros hijos, pero sí podemos ayudarlos a navegar en la buena dirección creando una identidad fuerte y fomentando relaciones sanas con uno mismo y con los demás.