La falta de adrenalina para los alérgicos obliga a Sanidad a traerla del extranjero

Un joven se inyecta adrenalina. /FOTOLIA
Un joven se inyecta adrenalina. / FOTOLIA

«La gente está asustada», detalla el presidente de la asociación ATX, Xabier Munioitz

MARÍA JOSÉ CARRERO SAN SEBASTIÁN.

Las personas con alergia a la picadura de insectos o a los alimentos sufren desde hace tiempo problemas de desabastecimiento de autoinyectores de adrenalina para las urgencias, es decir cuando se produce una anafilaxia o shock que, si no se ataja, puede conducir a la muerte.

La carencia se ha agudizado este verano, hasta el punto de que las farmacias están desabastecidas. Esta situación genera un grave problema porque los alérgicos deben llevar consigo estos autoinyectores. «Por lo general se tiene más de uno por si el primero falla», comenta el presidente de la asociación Multi-Alergia, Dermatitis Atópica y Asma ATX, Xabier Munioitz.

El representante del colectivo que agrupa a las personas con alergias alimentarias, fundamentalmente niños, comenta que «la gente está asustada. En agosto, hemos recibido más de 2.000 llamadas y mensajes pidiéndonos consejo porque en las farmacias no hay estos autoinyectores». ¿Cuál es la solución? «Hay que ir a las delegaciones del Departamento de Salud de cada capital porque es en ella donde se facilita el producto. Ante la carencia -añade- el Ministerio de Sanidad ha adquirido los autoinyectores en el extranjero», detalla.

Hasta hace poco, estos autoinyectores de adrenalina se comercializaban bajo cuatro marcas. Tres de ellas -Jext, Altellus y Anapen- están financiadas por el Sistema Nacional de Salud pero no la cuarta, Enerade, lo que supone un desembolso de unos 50 euros por dosis. En enero se dejó de fabricar la solución de adrenalina en pluma precargada Jext. Esta circunstancia ha supuesto que las otras dos presentaciones del medicamento se encuentren bajo mínimos.

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