Fallece un niño de tres años atragantado con una uva en Gijón

Hospital de Jove en Gijón. /
Hospital de Jove en Gijón.

«No llegó a comer más de tres o cuatro uvas sin pepitas. No sé qué pudo pasar, se me ha ido la mitad de mi vida», afirma, desolada, la madre del pequeño

ELENA RODRÍGUEZ

Iba a cumplir cuatro años el próximo 24 de abril. Le encantaban las motos, Spiderman, bailar, las fotos y los vídeos. Thiago Leonel Guamán Bustos era un niño muy alegre, que llenaba su casa de gritos, saltos, sobre todo, de «alegría».

Pero una uva, en el momento de las doce campanadas, se le atragantó y, tristemente, acabó con su vida. Las comía habitualmente y, para celebrar la llegada del nuevo año, su madre, Bibiana, de 39 años, le había puesto en una copa «unas tres o cuatro sin pepitas. No más». Pero, en el momento de la entrada de 2019, el niño,q ue estaba sentado en ese momento, empezó a ahogarse. Su madre le metió los dedos en la boca; su tío, Carlos, le golpeó el pecho, pero nada. Avisaron de inmediato a Emergencias, pero la UVI móvil, que en ese momento estaba en Cabueñes, iba a tardar. Y mientras llegaba la patrulla de la Policía Local, salieron a la calle en busca de ayuda. Una vecina de la calle de la Fábrica de Loza se topó con ellos en la esquina y le practicó los primeros auxilios, pero sin éxito.

Los agentes que se personaron en el lugar de los hechos actuaron rápido y decidieron llevar a la madre y al niño en el coche patrulla directamente al Hospital de Jove. Pero el pequeño Thiago apenas tenía pulso y, una vez en el hospital, donde el equipo médico que lo atendió le extrajo la uva e intentó reanimarlo, ya nada pudo hacer, pese a los esfuerzos por salvar su vida.

Madre de otro hijo de quince años, Kevin Alexis, Bibiana, que desde hace dieciocho años vive en Gijón aunque es de origen ecuatoriano, asegura «estar en una nube, en una pesadilla en la que, en momentos, solo espero que sea un mal sueño y despertar».

«Se me ha ido la mitad de mi vida. Esta casa está fría, porque ya no está él. Su recuerdo lo inunda todo, vaya donde vaya. A partir de ahora, no sé qué voy a hacer». Thiago era alumno de primero de Infantil en el colegio Atalía. «Estoy segura de que lo van a sentir mucho», indica su madre, que aún no se explica «qué pudo pasar, cómo una uva pudo acabar con su vida».