Cómo evitar accidentes en playas y piscina

Zumaia
Tres socorristas vigilan la playa de Zumaia. / Lobo Altuna.

Desde Cruz Roja son muy conscientes de los accidentes que se pueden dar en estos lugares y por eso han realizado una serie de recomendaciones

DV

Hace tres semanas que comenzó el verano y, con su llegada, el momento de ir a la playa o a la piscina para disfrutar de jornadas tomando el sol. Hay quienes se dan también un buen chapuzón. Sin embargo, en cualquier momento se nos puede torcer un maravilloso día en la playa o en la piscina si no tenemos en cuenta una serie de precauciones.

Un accidente en el agua puede traernos muchos problemas para nuestra vida e incluso ponerla en riesgo. Además del agua, el sol es otro de los factores que nos puede jugar malas pasadas con las olas de calor. Desde Cruz Roja son muy conscientes de los accidentes que se pueden dar en estos lugares y por eso han realizado las siguientes recomendaciones en la campaña 'Este verano quiérete mucho'.

Una de las imágenes más comúnes del verano es ver a alguien tirarse de cabeza. No obstante, desde Cruz Roja aconsejan que esta práctica desaparezca en las zonas donde haya un fondo que desconocemos. Además, es también fundamental no entrar en el agua de manera brusca y hacerlo poco a poco. Por supuesto, es imprescindible respetar siempre las indicaciones de las banderas y de los socorristas en todo momento.

Para las jornadas más calurosas, es necesario beber muchos líquidos, aunque no se tenga sed para así hidratar nuestro cuerpo. No nos podemos olvidar, por supuesto, de cuidar nuestra piel con la protección solar necesaria que se debe aplicar media hora antes de exponernos al sol. La comida es un elemento que nos puede ayudar a llevar de mejor forma una día de mucho calor. Hacer comidas ligeras y tomar ensaladas, gazpacho, frutas y verduras... nos ayudará a reponer las sales minerales que se pierden con el sudor.

Qué hacer ante un accidente en la playa y en la piscina

No obstante, hay situaciones que por desgracia no podemos evitar. Por eso, en el caso de que tengamos que presenciar un accidente en la playa o en la piscina estos son los pasos y los consejos que debemos seguir, según afirma Cruz Roja. Aunque cueste, es primordial actuar con orden y claridad ya que los minutos después del accidente son vitales para la víctima.

Lo primero que debemos hacer es proteger el lugar del accidente para evitar otro más. Así, según la situación que se haya producido debemos, por ejemplo, poner en alerta a los demás bañistas del peligro (medusas, corrientes, etc.), señalar la zona para informar de la existencia de cristales en la arena, piedras a poca profundidad, etc.

Si en el lugar en el que se ha producido el accidente existe un servicio de vigilancia y salvamento debemos acudir a él a pedir ayuda. Si no es así, y según la gravedad, es fundamental llamar al teléfono de emergencias 112 para que acuda cuanto antes al lugar. Si la situación no reviste gravedad, tenemos que acudir al Centro de Salud más próximo.

A su vez, debemos ayudar a todo aquel que veamos que lo necesita. Por ejemplo, si vemos a una persona apurada en el agua, debemos acercarle un objeto para que se agarre a él, hasta que lleguen los especialistas. En esta situación es vital que si no hemos recibido formación específica no nos tiremos al agua a socorrer a alguien.

Ante una persona que haya sufrido un accidente hay que controlar sus funciones vitales para saber cómo están funcionando el cerebro (consciencia), los pulmones (respiración) y el corazón. Además, tenemos que asegurarnos de que el herido está consciente. Para ello debemos de hablarle, tocarle o estimularle, con un pellizco por ejemplo, y si no responde es que probablemente esté inconsciente.

Es también importante que comprobemos que respira «con normalidad», para lo que debemos de ver, oír y sentir su respiración. Si no respira con normalidad, tenemos que administrarle cinco insuflaciones seis respiraciones de rescate, e iniciar las compresiones torácicas externas (alternando treinta compresiones y dos ventilaciones), a un ritmo de 100-120 compresiones por minuto, hasta que llegue el equipo de emergencias. Por último, a una persona accidentada hay que evitar realizarle cualquier movimiento brusco, ante el riesgo de que se haya producido una lesión en la columna vertebral.

Temas

Zumaia