Uriarte pide a los sindicatos de Kristau Eskola que «las aulas no sufran el desencuentro»

La consejera Uriarte, en el colegio Nuestra Señora de la Antigua en la apertura de curso. / JORDI ALEMANY
La consejera Uriarte, en el colegio Nuestra Señora de la Antigua en la apertura de curso. / JORDI ALEMANY

La consejera de Educación hace un llamamiento a la «comunicación» en la apertura del curso de la red concertada

FERMÍN APEZTEGUÍA BILBAO.

Comunicación. La apertura del curso de la red de centros religiosos concertados Kristau Eskola, inmersa desde hace varios años en un conflicto laboral que desembocó el pasado curso en huelgas y movilizaciones por parte del profesorado y personal administrativo, estuvo marcada ayer por el llamamiento al diálogo. La palabra que más se repitió durante la sesión fue precisamente esa: comunicación.

A apenas dos semanas de la convocatoria por parte de los sindicatos de dos nuevas jornadas de paro -prevista para los días 9 y 10 de octubre-, la consejera de Educación, Cristina Uriarte, abogó por el valor de la palabra para la consecución de acuerdos y lanzó un mensaje nítido para los trabajadores del sector. «Que las aulas -les pidió- no sufran las consecuencias del desencuentro». Pocas posibilidades existen, sin embargo, de que la convocatoria se anule. A las puertas del colegio de Nuestra Señora de la Antigua en Orduña, donde se celebró el acto, varias decenas de empleados de la red se concentraron para expresar su malestar por la «actitud inmovilista» que tanto Kristau como el Gobierno Vasco mantienen después de «diez años de congelación salarial y más de treinta mesas de negociación sin contraofertas», explicaron.

La historia se repite. Como el curso anterior, las centrales han dado el paso de convocar dos paros (habrá otro de cuatro días del 27 al 30 de noviembre), para reclamar la adopción de medidas que eviten la pérdida de empleo provocada por la menor natalidad, que ya se deja notar en las aulas de infantil, de 0 a 3 años, y mejoras salariales. «No es cuestión de dinero. Llevamos diez años sin convenio y hemos perdido un poder adquisitivo del 13%», explicaron portavoces de las centrales.

«Con la mentira no vamos a ir a negociar a ningún sitio», advirtió el director general, Mikel Ormazabal

Con estas palabras, se referían los representantes de los trabajadores a la necesidad de un plan que, según detallaron, les permita reducir la carga de trabajo de los docentes, «sin tiempo para preparar las clases debido a los proyectos de innovación y nuevas tecnologías» introducidos en los últimos años y las mejoras de las condiciones laborales de los especialistas en apoyo educativo.

«Falta de voluntad»

En medio de este panorama, Uriarte habló de la necesidad de comunicación. «Es legítimo discrepar, discutir y confrontar. Pero lo nuestro no es un ámbito cualquiera. En el de la educación -destacó la consejera- es necesario que esas discrepancias se discutan y se resuelvan satisfactoriamente. Y que las aulas -subrayó- no sufran directamente las consecuencias de un desencuentro». Uriarte recordó a las centrales, sin nombrarlas expresamente, que la clave «en cualquier relación, personal o profesional» está en la búsqueda de entendimiento. «Es una herramienta potente, pero que requiere de voluntad compartida», acusó a los trabajadores.

Más firme se mostró el director general de Kristau, Mikel Ormazabal. Al hablar del Plan de Comunicación destacó los valores que la guían, como respeto, verdad, lealtad y solidaridad, «que algunos no se creen», dijo en alusión a los sindicatos, sobre los que se atrevió a ir más allá. «Con la mentira, no vamos a ir a negociar a ningún sitio», advirtió.

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