«Se está tomando a las familias como rehenes y reclamamos una mesa de diálogo seria»

Padres y madres entienden el derecho a la huelga, pero piden que las partes solucionen ya el conflicto

G. L.SAN SEBASTIÁN.

Tras el primer mensaje de comprensión hacia aquellos a los que confían la educación de sus hijos, brota un «pero». Padres y madres de alumnos de los centros concertados de iniciativa social entienden la reivindicación del profesorado, incluso la medida de acudir a la huelga, «pero» empiezan a elevar el tono y a mostrar un cierto hartazgo. Así lo transmitieron ayer a la entrada de los colegios Sagrado Corazón-Telleri de Errenteria y Jesuitak Donostia del barrio de Gros de la capital guipuzcoana.

«Tengo una opinión encontrada». Así resume este sentir a las puertas del citado centro donostiarra Alfonso R., padre de dos niñas del ciclo de Infantil. Afirma que «entiendo la reivindicación de los trabajadores y el de la huelga es un derecho que tienen, pero si en vez de dos o tres días, esto se alarga hasta ocho, me parece una barbaridad». Confiesa que «yo tengo suerte porque me puedo arreglar con los abuelos, pero siempre te provoca una cierta preocupación porque tienes que organizarte de manera diferente».

En algunos foros se ha tanteado la cuestión de dejar de pagar alguna cuota en señal de protesta, aunque Alfonso R. considera que esto «sería llevar todo un poco al extremo». Introduce, no obstante, un matiz. «Si son muchos días y vas pagando servicios como el comedor, que no son baratos, sabiendo que no vas a traer a las niñas... aún. Pero con un par de días de huelga no me lo planteo».

Tampoco apuesta por el impago Dani Martin, otro padre de alumnos de 3 y 6 años y Jesuitak Donostia, pero sí reclama «algún tipo de respuesta por parte del colegio, como que no te cobren los días que no estás. Nosotros entendemos la reivindicación pero nos tienen que entender también a nosotros». Asegura que «este conflicto no nos tiene muy contentos y los niños ya han perdido bastante clase. Además, tengo que buscarme la vida para ver dónde les dejo los días de huelga».

Los padres que acuden a recoger a niños pequeños, no se sienten tan perjudicados, aunque entienden que se incurre en una injusticia con las familias de los alumnos de cursos avanzados de Primaria o Secundaria. Erika Tena, por ejemplo, tiene una sobrina de 13 años en otro centro concertado y asegura que «está perdiendo mucha clase y eso está fatal».

A ella, madre de dos niños de 2 años, le afecta «en el tema de la conciliación. Tenemos que coger fiesta alguno de los padres o contar con los abuelos». Es consciente de que existen servicios mínimos y que puede dejar a sus hijos en el centro, pero cuenta que «nos han recomendados que a los tan pequeños no les traigamos, supongo que porque las profesoras no son las mismas. Si el propio colegio te lo recomienda, no me atrevo a traerla. No les pasará nada, pero da sensación de inseguridad». En cuanto a lo del dinero, explica que «no sé hasta qué punto puedes decir que no pagas cuando te ponen servicios mínimos, pero si esto se alarga, tiene que ser para pensarlo. Es una postura radical, pero es un tema a plantear. Alguna compensación debería haber».

Consideran que dejar de pagar no es la solución, aunque no lo descartan si se alarga la huelga

Entienden que la protesta se deje notar, pero creen que «ocho días sería una barbaridad»

En el colegio Sagrado Corazón-Telleri de Eerrenteria, Maribel Canelada coincide con la mayoría de padres al decir que «entiendo el derecho de huelga», aunque pide soluciones. «Igual alguien tiene que velar para que se garantice la educación de los niños. Uno de los míos está en cuarto de Primaria y tiene muchos exámenes, pero está perdiendo muchas clases. Igual el departamento de Educación tiene que dar unas pautas, hacer un contrato a gente en paro para que imparta las clases. Algo para que los alumnos no pierdan». Lo que tiene claro es que «si a alguien tenemos que interpelar es al Gobierno Vasco o a la patronal. No a los profesores. Todos tenemos derechos laborales».

Más claro lo tiene aún Beatriz Reguiero, madre de una niña en educación infantil en el mismo colegio. Cree que «el Gobierno Vasco debería interceder en este conflicto, porque ya es grave y se está tomando a las familias como rehenes. La solución pasa por que haya una mesa de diálogo seria donde se saquen todas las posturas porque al final los niños son los paganos de toda esta situación». Reconoce que «se cumplen los servicios mínimos, pero si en lugar de estar 25 en una aula, están 40, optas por no llevarle».

Pese a todas las complicaciones, el sentir general es de «comprensión», mensaje que subraya Manuel Hermida, padre de una alumna de Primaria en Telleri. «Están en todo su derecho de reivindicar mejoras y tienen que llegar a acuerdos. Son trabajadores. A veces hay que llevar la protesta a efectos máximos, para que se note. Tenemos que empatizar y solidarizarnos con gente que está en determinadas situaciones. Una huelga se hace para eso. Para molestar y hacerse notar».

Molestos están. Queda por ver si en los próximos días o semanas, el enfado de los padres explosiona o las partes concernientes les solucionan su preocupación.