Preocupación entre los partidos por el estancamiento de los estudiantes vascos

Cristina Uriarte, en el centro, antes del inicio de la comisión./Gráfico
Cristina Uriarte, en el centro, antes del inicio de la comisión.

Uriarte anuncia medidas para mejorar los datos de la evaluación diagnóstica como aulas de inmersión lingüística para alumnos extranjeros de escolarización tardía

Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

Los resultados de las últimas evaluaciones diagnósticas realizadas por el Departamento de Educación a alumnos de 4º de Primaria y 2º de Secundaria el curso pasado y presentados ayer en el Parlamento Vasco no muestran apenas diferencias respecto a los de 2015. La consejera Cristina Uriarte los califica de «estables», pero los grupos parlamentarios, salvo el PNV, no tienen la misma perspectiva porque hablan de «estancamiento».

Las frases de «la estabilidad no tiene un significado positivo», dicha por Lander Martínez de Elkarrekin Podemos, o «la estabilidad no debe caer en el estancamiento», del socialista José Antonio Pastor, son un reflejo de la dirección que tomó el debate. Juana de Bengoechea, del PP, también mostró sus dudas sobre cómo se debía entender esa estabilidad. La más beligerante fue Rebeka Ubera, portavoz de EH Bildu, que habló de «pésima tendencia» y abogó por un cambio del sistema de evaluación que mida otras competencias no tan técnicas y por la apuesta por la enseñanza pública. Desde el PNV, Jone Berriozabal aseguró que «no podemos pedir a la escuela más», de forma que las medidas a tomar para mejorar los resultados deben trasladarse «al ocio y al ámbito familiar».

Umbral mínimo

El análisis de las evaluaciones realizado por el ISEI recoge que entre el 77% y el 87% de los estudiantes supera como media en todas las competencias los niveles mínimos o iniciales de rendimiento, que se considera el umbral mínimo requerido que posibilita que el alumnado pueda superar con suficiencia cada etapas de la enseñanza básica.

En términos generales, las competencias analizadas en 4º de Primaria reflejan pequeños descensos en euskera, castellano, matemáticas e inglés. Además, solo la comunicación lingüística en castellano mantiene una puntuación en 2017 superior a los 250 puntos de la primera edición de 2009. Por el contrario, la competencia científica sube 0,8 puntos, pero sigue siendo la que más bajos resultados presenta. Los datos recogidos en 2º de la ESO son más positivos y muestran un tendencia levemente ascendente, salvo en comprensión científica donde se repite resultado. El análisis constata el descenso de la competencia en euskera de los alumnos de Primaria, que este año ha obtenido su puntuación más baja con 247 puntos, 9 menos que en 2011, cuando se logró la máxima nota.

Uriarte reconoció que «hay un margen importante de mejora», aunque también aseguró que «los resultados ponen en valor la importancia de los centros escolares en la euskaldunización», pero «la escuela no puede trabajar sola». Desde Educación se ha puesto en marcha una serie de medidas orientadas a la mejora de la competencia en euskera como una comisión de expertos «para conocer bien los resultados y ver qué estrategias se deben seguir».

Tomando como punto de partida que para el desarrollo adecuado de todas las competencias es necesario que la lectora mejore, desde Educación se ha puesto en marcha este curso el Plan Lector, como recordó Uriarte.

Desde el ámbito pedagógico la apuesta es destinar más fondos para el empleo de metodologías más activas y de medios digitales porque «hemos detectado que hay centros donde está costando su implantación». También se revisarán los materiales y se incidirá en la formación del profesorado.

Además, las medidas salen de las escuelas y llegan a las familias, especialmente a aquellas en las que su lengua es el castellano o una extranjera, y para ello se va a incitar en las Ampas a que se potencie la lectura en euskera porque «es necesario el compromiso de los padres».

En el ámbito de la investigación se desarrollarán diferentes experiencias a pequeña escala que luego puedan extenderse al resto del sistema. Algunas de ellas tienen un carácter innovador como la dirigida a la acogida de alumnos extranjeros de escolarización tardía para los que se crearán aulas de inmersión lingüística. Porque es ahí donde se encuentra otro de los puntos negros del análisis de los resultados de la evaluación diagnóstica, y en donde los portavoces de los grupos parlamentarios mostraron también su preocupación: la práctica totalidad del alumnado inmigrante tiene resultados, en todas las competencias, significativamente peores que los del alumnado nativo, aunque se especifica que «la diferencia entre ambos grupos se va reduciendo».

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