El Gobierno también tiene deberes este curso: aprobar la ley vasca de Educación

Cristina Uriarte y Nélida Zaitegi sostienen el documento con las bases para el acuerdo en la Educación. /
Cristina Uriarte y Nélida Zaitegi sostienen el documento con las bases para el acuerdo en la Educación.

El documento en el que se basa el anteproyecto cuenta con el rechazo de EH Bildu, Podemos y sindicatos

Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

La actual Ley vasca de Educación lleva 27 años en vigor. En estas tres décadas han cambiado mucho las cosas en este ámbito. En el inicio de esta legislatura, el Gobierno Vasco se comprometió a aprobar una nueva ley acorde con las necesidades actuales de la sociedad. El Departamento vasco de Educación ha estado trabajado en un documento para poder llegar a un acuerdo con todos los agentes que define como «una reflexión compartida que permita sentar las bases del sistema educativo» y que el Ejecutivo aprobó en junio del año pasado. El Parlamento Vasco debatió el texto y lo aprobó en octubre del año pasado. Con ese documento, el Gobierno trabaja en la elaboración del proyecto de ley que en teoría debe aprobarse este curso. Para sacarla adelante PNV y PSE necesitan, ante el previsible voto en contra de EH Bildu y Podemos, que el PP se abstenga, en caso de no apoyarla.

El pasado mayo se abrió la consulta pública y así se dio inicio al proceso administrativo para tramitar la nueva ley. Algunas de las propuestas que se recibieron ese mes se incluirán en le proyecto de ley en el que trabaja el Departamento de Educación para remitirlo al Parlamento Vasco para que lo debata

Cristina Uriarte siempre ha reclamado la necesidad de llegar a un acuerdo, pero lo cierto es que resulta bastante complicado que se alcance un consenso. EH Bildu y Podemos han calificado el documento en el que se basará la ley de demasiado genérico por no tratar temas que consideran fundamentales, como la financiación y la segregación. También critican que el departamento ha dejado fuera a los partidos políticos. La consejera no comparte esas opiniones porque el documento ha estado abierto a la participación de toda la sociedad a través de la plataforma Irekia. Respecto a las críticas por la poca concreción de las propuestas, señala que una vez especificadas las bases que debe tener el sistema educativo vasco será cuando se ahonde en temas como la financiación.

Un punto donde seguro que habrá fricción será en uno de los elementos que dotan al sistema vasco de una idiosincrasia propia, la división en dos redes, la pública y concertada que se reparten prácticamente al 50% el alumnado. Dos de los partidos de la oposición, EH Bildu y Podemos, además de calificar el texto como excesivamente triunfalista, consideran que se debilita a la red pública, en cambio el PP apuesta por dotar a las dos alternativas económicas de medios económicos similares.

Para elaborar el documento, cuyo primer borrador se hizo público el 25 de febrero del año pasado, Educación constituyó varios grupos de trabajo para alcanzar puntos de encuentro. Los temas sobre los que reflexionaron se enmarcaron en cinco grandes bloques: modernización, convivencia, evaluaciones, lenguas y autonomía de los centros. Posteriormente se remitió al Consejo Escolar, presidido por Nélida Zaitegi, que lo aprobó aunque matizado porque echaba en falta que no se abordaran temas como la financiación, la euskaldunización, la planificación o el tratamiento de la religión.

La cuestión económica es un punto que más críticas ha recibido. Por ejemplo, desde Ikastolen Elkartea, su director, José Luis Sukia, explica que «no suscribimos el documento al 100% porque no se profundiza en la financiación», no refiriéndose tanto al tema concierto «que está claro que no llega» como a la necesidad de «establecer qué programas hay que priorizar para tener un sistema educativo sólido sin saber con qué financiación van a contar tanto en la red pública como en la concertada».

Hay otros agentes que no comparten en absoluto el perfil elaborado en el documento base para la nueva ley, entre ellos se encuentran Ehige (Confederación de Madres y Padres de la Escuela Pública Vasca), los sindicatos Steilas, ELA, CC OO y UGT, Heize (la agrupación de directores de escuelas públicas), que también han mostrado su disconformidad con el camino seguido por el Departamento de Educación porque consideran que la nueva ley pretende consolidar el actual reparto entre redes y no se aclara el modelo educativo por el que se va a apostar. «El eje del sistema educativo vasco debería ser la escuela pública y para ello es necesario reforzarla», afirman.

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