Una finlandesa saca la mejor nota de la UPV en el MIR

Susanna Dunder llegó a Euskadi en octubre de 2010 y aprendió castellano en ocho meses./IGNACIO PÉREZ
Susanna Dunder llegó a Euskadi en octubre de 2010 y aprendió castellano en ocho meses. / IGNACIO PÉREZ

No lograba entrar en Medicina en su país, así que Susanna Dunder, sin hablar castellano, se plantó en Euskadi para cumplir su sueño. Y lo ha conseguido

MARÍA JOSÉ CARRERO

Cada vez que se publica el informe PISA -una evaluación trienal que mide y compara el nivel educativo de diferentes países- se habla del ‘milagro finlandés’, porque sus alumnos se sitúan siempre a la cabeza. Susanna Maaria Dunder es el ejemplo más evidente de que es verdad. Esta joven escandinava es la alumna de la UPV que mejor nota ha sacado en la prueba MIR, obligatoria para obtener una plaza de médico interno residente en un hospital, con el fin de estudiar una especialidad a la vez que se trabaja.

«Siempre he querido ser médico, pero en Finlandia es muy difícil acceder a la carrera. No lo conseguía, así que me matriculé en Bioquímica. Hice dos cursos, pero seguía queriendo ser médico. Una amiga que conocía Bilbao me animó a venir aquí y le hice caso», cuenta con toda naturalidad.

Sin saber apenas castellano -«solo palabras sueltas»-, en octubre de 2010 se instaló en Euskadi con la firme intención de entrar al año siguiente en la Universidad del País Vasco (UPV). Para ello, tenía que realizar la Selectividad en dos asignaturas -Biología y Química- porque el resto las tenía convalidadas. Pero claro, los exámenes serían en la lengua de Cervantes. «De octubre a primavera de 2011, hice un curso intensivo de castellano», relata. Le bastaron ocho meses para acreditar su conocimiento del español y lograr una puntuación suficientemente alta como para entrar en la Facultad de Medicina.

Los seis años de carrera los ha sacado con facilidad. «Bueno, el primer curso, como todavía no dominaba el idioma, saqué menos nota...», dice con humildad esta joven de 28 años que se ha graduado con una media de notable. Esto fue en junio de 2017. Un mes después, se fue a Oviedo a preparar «intensivamente» el temible examen MIR, al que el pasado 10 febrero concurrieron más de 14.400 graduados en Medicina para 6.513 plazas repartidas por todas las comunidades autónomas.

«Salí asustada de la prueba. Me pareció dificilísima. Mucho más que la del año pasado», cuenta.

«Contesté correctamente a 197 preguntas de 225, pero la puntuación se quedó en 189 porque la erróneas cuentan», detalla. En definitiva, ha sido la octava mejor de toda España. Sumada esta nota y la del currículo, al final ha logrado el puesto número 11. Esto significa que será la undécima aspirante a la hora de elegir especialidad y hospital, un proceso que empezará el día 17.

«Que se vengan mis padres»

«Quiero hacer Neurología, a ser posible en Cruces, que es donde he estudiado. Pero solo hay una plaza», señala. Si ninguno de los diez que tiene por delante elige esta opción, el puesto será suyo. «Si no, hay tres puestos más en los hospitales Basurto, Galdakao y Donostia». Al ser la undécima en elegir, casi seguro que consigue el objetivo. Por si acaso, tiene una segunda opción: Medicina Interna.

Recién llegada de Noormarkkun, su ciudad de origen, en donde ha pasado las vacaciones con sus padres, tiene ganas de empezar la residencia. «Llevo tantos años estudiando que lo que quiero ya es trabajar», confiesa. Salvo períodos de rotación fuera de Euskadi y de España para conocer «lo que se investiga en otros sitios», no se plantea vivir fuera del País Vasco». Esta decisión se explica porque su pareja es vasca: «Está de primer año de MIR en Cruces, en Urología», comenta.

Hija sola, admite que echa en falta a sus padres y que sus padres le añoran, pero resolutiva como es, tiene la solución: «Que se jubilen y vengan a pasar aquí temporadas». Su siguiente reto es el euskera. «Voy a empezar a aprenderlo, pero poco a poco». ¿Cuánto tiempo tardará?

 

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