La Educación Infantil vasca ha perdido cerca de 8.000 alumnos en los últimos seis cursos

Uno de los momentos más difíciles de antes de comenzar el colegio, la elección de la mochila que se va a usar durante todo el curso./MICHELENA
Uno de los momentos más difíciles de antes de comenzar el colegio, la elección de la mochila que se va a usar durante todo el curso. / MICHELENA

Preocupación porque el descenso de la natalidad puede conllevar el cierre de aulas y el despido de docentes

Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

Para alrededor de 375.000 alumnos el próximo viernes comenzará en Euskadi el curso 2018-2019. La cifra definitiva de los prematriculados, a falta de incorporaciones de última hora y otras que llegarán a lo largo de los próximos meses, la dará a conocer ese mismo día la consejera de Educación Cristina Uriarte. En principio, los números se mantienen respecto al 2017-2018, aunque hay etapas donde se produce un descenso que es equilibrado con el incremento que se da en otras. Es en Educación Infantil donde se da la principal bajada que causa preocupación en el sector porque a la larga podría conllevar el despido de profesores y en consecuencia del cierre de aulas.

El último informe que elaboró el Eustat (Instituto Vasco de Estadística) plantea un futuro preocupante, al estimar que de aquí a diez años habrá 31.000 niños menos y en 2031 40.700 menos que en la actualidad, de forma que en 25 años la reducción de menores de entre 3 y 5 años en las aulas será de un 25%.

El curso pasado la matrícula de Infantil se redujo en 2.244 niños, unos 800 más que el anterior, y el descenso se va acentuando. El caso de las haurreskolak públicas para menores de 3 años que este año han ofertado 8.500 plazas, de las que quedaron libres 2.800, son una buena referencia para el futuro más inmediato.

En el País Vasco el nuevo curso comenzará el próximo viernes con cerca de 375.000 estudiantes

Los sindicatos han convocado seis huelgas en los centros concertados salvo en las ikastolas

En los próximos meses se pondrán en marcha los acuerdos alcanzados entre Educación y centrales

El curso 2012-2013 fue el que contó con mayor número de niños en las aulas de Educación Infantil de los centros vascos con 95.880, cerca de 8.000 más que el 2017-2018 con 88.191 y 240 aulas menos. Primaria, hasta el momento, ha seguido creciendo. Si hace seis años los matriculados por estas fechas eran 122.184, hace un año la cifra alcanzaba los 130.489 niños y 212 aulas más.

A falta de esos datos definitivos de este curso, los sindicatos están trabajando con los que han conseguido en las comisiones de garantías que se desarrollaron a lo largo del mes de mayo. Esos números son muy similares a los de hace un año, pero en Infantil sí se vuelve a reflejar ese descenso de la natalidad. Si en 2017-2018 los inscritos fueron 88.191, para este año calculan que el número será aproximadamente de 86.850. En el caso de Primaria también hay una bajada, siempre teniendo en cuenta que no son datos oficiales, con cerca de mil alumnos menos; de 130.489 se pasarían a unos 129.500.

La bajada de matrículas suele conllevar el cierre de aulas que a su vez puede derivar en la reducción de las plantillas de profesores en los centros escolares. En el sistema público vasco no se va a dar esa situación porque los pactos alcanzados con los sindicatos el pasado mayo implican el aumento del cuerpo de docentes, que hasta ahora era de unos 24.000 profesores y que se reforzará con 5.000 plazas a través de varias OPE a lo largo de la legislatura. Un ejemplo, en Educación Especial son cerca de cien los nuevos profesionales que se incorporan, una cifra relevante, sobre todo si se compara con la actual de cuatrocientos.

Con menos alumnos, menos aulas. Para este curso, los sindicatos estiman que en Educación Infantil estarán en funcionamiento unas 5.210, 156 menos que el anterior. Según sus cálculos también bajarán en Primaria donde pasarán de 6.026 a unas 5.935, descendiendo por primera vez y situándose en un nivel similar al del curso 2013-2014.

Ikastolen Elkartea tampoco da cifras sobre la matriculación en sus centros. Sí afirman que «es un tema que preocupa a toda la comunidad educativa, y debería de preocupar también al Gobierno Vasco y a toda la sociedad. Desde el punto de vista de las matriculaciones, algunas ikastolas también se han visto afectadas, pero el retroceso, afortunadamente, ha sido mínimo en nuestros centros, y porcentualmente hemos subido en la mayoría de los casos. De momento no corremos el peligro de cierre de aulas por este motivo, aunque habrá que ver qué sucede en los próximos años. No es un escenario optimista, pero, de momento, mantenemos nuestros números, que, en esta situación, es un dato positivo».

Además, añaden que «nos preocupa la respuesta que pueda dar el Gobierno Vasco ante esta situación, ya que la disminución de la tasa de natalidad puede crear un ambiente negativo entre las distintas redes educativas, porque si unas mantenemos nuestros números, otras tienen que perderlos, y eso puede repercutir en la convivencia de las distintas redes, y, por consiguiente, entorpecer los pasos conjuntos que debemos de dar para dotar a nuestra sociedad de un nuevo sistema educativo».

Movilizaciones

En Kristau Eskola, que engloba a los centros concertados excepto los adscritos a la federación de ikastolas, sigue la misma dinámica y no facilitan datos exactos, aunque sus responsables comentan que las matriculaciones se mantienen similares a las de años anteriores, «siendo el caso en algunos centros de que la subida en unas líneas compensa la bajada en otras» y aseguran que «no se aprecia demasiado la bajada demográfica».

Los sindicatos no lo ven así y es una de las preocupaciones que han reflejado en su plataforma de reivindicaciones que mantienen con la patronal. Han convocado seis días de huelga en los centros dependientes de Kristau Eskola. Desde la dirección de la asociación que agrupa a estos colegios privados se indica que «abogamos por una solución consensuada y dialogada entre Gobierno, sindicatos y patronal como única vía de solución al conflicto que principalmente infiere, de manera muy negativa, al alumnado y sus familias. Hacemos nuestra la responsabilidad de garantizar una buena educación en valores a nuestros alumnos y a tal fin, planteamos formulaciones viables a las exigencias que los sindicatos representan».

Los paros a los que están llamados los trabajadores de la concertada, salvo los que trabajan en las ikastolas, son para los días 9 y 10 de octubre y del 27 al 30 de noviembre. Los sindicatos argumentan que «llevamos ya casi diez años sin renovar el convenio, acumulamos una pérdida de poder adquisitivo superior al 10% y la modernización de los centros está corriendo a cargo de las plantillas, lo que en la práctica ha supuesto un aumento considerable de las cargas de trabajo hasta el punto de ser insostenibles».

Respecto al descenso de la natalidad, indican que «está empezando a repercutir» en los centros de iniciativa social, «con despidos en los primeros cursos de Educación Infantil». Sus principales reivindicaciones para renovar el convenio incluyen un acuerdo para el mantenimiento del empleo y «la recolocación del personal afectado por el previsible cierre de aulas». En materia salarial, piden recuperar el poder adquisitivo.

Vigilantes

Los sindicatos van a estar vigilantes para que el Departamento cumpla los acuerdos alcanzados a finales del curso pasado orientados a la mejora educativa. Aitor Núñez, representante de LAB, comenta que «hay que hacer especial hincapié en el tema de la estabilidad de los trabajadores». Será en las mesas técnicas donde se realizará el seguimiento de esos acuerdos y «pretendemos que también se empiecen a negociar pactos globales, convenios laborales nuevos de todos los colectivos». Además, comenta que cuando realmente se notará el descenso de la natalidad en los centros escolares vascos será a partir de 2021.

Desde la Comisión de Educación del Parlamento Vasco, Rebeka Ubera (EH Bildu) realiza un intenso control al departamento. Hace unos meses pidió por escrito que se le facilitara el número de aulas que se iban a cerrar por el descenso de alumnos. «Me dijeron que hasta el 6 de julio no iban a tener los datos y ahora los tendré que volver a pedir. Espero que esta vez tengan una actitud más proactiva y predispuesta al diálogo, que no estén a la defensiva».

A pesar de calificar el curso pasado como «muy duro», sí destaca que se alcanzaran acuerdos para la estabilidad del profesorado y reducir la interinidad. «Veremos si se cumplen porque es imprescindible para que se puedan desarrollar los proyectos educativos». También espera que finalmente este año se implemente el acuerdo para que las haurreskolak sean gratuitas para las familias con ingresos inferiores a 18.000 euros.

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