Diez razones por las que el verano es súper positivo para tus hijos

Diez razones por las que el verano es súper positivo para tus hijos

Estos dos meses de vacaciones son sumamente importantes para el cerebro del niño, en pleno desarrollo

CARLOTA FOMINAYA

Llevamos ya más de un mes y medio de vacaciones en los que los niños han hecho deberes, han ido de campamento, han viajado, han aprendido un deporte nuevo, o incluso se han aburrido.... ¿Por qué esos tiempos fuera del colegio, que solo se dan en esta época del año, son sumamente importantes para el cerebro del niño, en pleno desarrollo? Marta Fernández García-Andrade, responsable del departamento de Psicología de la Fundación Querer, comparte sus diez razones por las que el parón del verano es positivo para tus hijos

1. Es un tiempo de descanso físico e intelectual, absolutamente necesario, que ayuda a descansar y reponer las energías de toda la familia.

2. Desarrolla la tolerancia frente al aburrimiento, impulsando la fantasía y la creatividad. Además, favorece la introspección, es decir, la capacidad de mirar hacia adentro y reflexionar sobre nosotros mismos, nuestros actos, relaciones interpersonales, deseos, anhelos, metas... Si los padres probasen a dejar un día entero a sus hijos sin juegos, se sorprenderían del ingenio que son capaces de alcanzar, si bien a veces necesitan que los adultos les den ideas, o les guíen durante el proceso creativo.

3. Graba recuerdos y experiencias inolvidables en su memoria emocional, que evocarán en la vida adulta y les conectarán con su infancia, trayéndoles estados de calma y felicidad al oler, por ejemplo, la hierba mojada en las noches de verano, los postres caseros de la abuela o el pinar donde recogían piñones.

4. Disminuyen las preocupaciones y se reduce el nivel de estrés. Durante el curso, aunque no lo parezca, los hijos al igual que los adultos, viven sometidos a un elevado nivel de estrés: exámenes, entrega de trabajos, deberes en fin de semana, cumplir las expectativas de los padres, no ser regañados o castigados, sentir el orgullo de los adultos de referencia… con la diferencia de que ellos, no cobran un sueldo a final de mes.

5. Adquieren conocimientos cotidianos y practican otras destrezas como hacerse su propia maleta, reparar una rueda pinchada o, sencillamente, acompañar a papá o mamá en una mañana de recados. Los niños imitan las conductas que observan de sus padres consciente e inconscientemente y, estos aprendizajes, suponen una parte muy importante del desarrollo de las personas a lo largo de la vida.

6. Estrechan lazos familiares al compartir tiempo de calidad marcado por las horas del sol y no las del reloj. Desaparecen las prisas y, hasta las dietas, y se disfruta planificando y realizando actividades con amigos, primos y otros familiares, rompiendo con la rutina y la monotonía.

7. Ponen en práctica sus habilidades sociales al hacer nuevas amistades, asistir a campamentos, formar parte de pandillas o jugar con hermanos y primos. La sociabilización que tiene lugar durante la época estival, les brinda un entorno nuevo en el que descubrirse a sí mismos y aumentar su autoestima.

8. Fomenta la flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad que tenemos las personas para adaptarnos a los cambios de manera eficaz. Asimismo, al modificarse ciertos hábitos y aparecer nuevas rutinas, ponemos en marcha actividades mentales más complejas, denominadas funciones ejecutivas, necesarias para planificar y guiar nuestras conductas.

9. Permite la estimulación multisensorial al conocer nuevos lugares, otras costumbres, sabores distintos, sonidos u olores diferentes. Tumbarse en la playa bajo el sol o sumergirse en el agua del mar, activa todos los sentidos y produce sensaciones agradables y de confort.

10. Estimula el desarrollo psicomotor al practicar actividades físicas en contextos naturales, como la natación, los deportes de agua o los paseos por la playa.