«El que considere que se trabaja menos está muy confundido»

«El que considere que se trabaja menos está muy confundido»

El director del instituto Mogel Isasi de Eibar, Jon Garaizabal, opina que «el programa tiene un potencial increíble»

T.F.

El instituto Mogel Isasi de Eibar, que se encuentra inmerso en una fusión con otros centros para abarcar todas las etapas, es uno de los centros que entró en programa Hauspoa en la segunda convocatoria. Su director, Jon Garaizabal, explica que el programa consiste «en aplicar otras formas de organización en el mismo tiempo escolar». La jornada lectiva partida se ha transformado en intensiva y las tardes se dedican a refuerzos y talleres. «El objetivo prioritario es mejorar la equidad, que haya el menor número posible de suspensos. Son los mismos profesores los que dan los refuerzos al alumnado en el primer trimestre a aquellos pendientes del curso anterior y después, a medida que avanza el curso, se centran en los que tienen más problemas para sacarlo adelante»».

Tanto los talleres como las clases donde se intenta mejorar lo aprendido en las clases son voluntarios. En Eibar, los talleres son muy importantes porque se convierten en un espacio para el euskera, todos son en esta lengua y quienes imparten las actividades son profesores del centro, aunque en varios casos se encargan algunos padres e incluso alumnos de cursos superiores, por ejemplo los de 4º de ESO a los de 1º o 2º, bajo la supervisión de un docente. Pero más del 90% son los profesores quienes los llevan adelante».

Curso de las madres

Los talleres son de lo más variado. Al tener al lado el polideportivo se programa spinning, rocódromo, natación, teatro, yoga, trabajos manuales, guitarra, alimentación -en el que destaca el dedicado a las cocinas del mundo impartido por madres de alumnos que proceden de otros países-. «Se intenta implicar a toda la comunidad, pero hay que destacar sobre todo la del profesorado. El que se crea que con Hauspoa se trabaja menos, está muy confundido». Para la dirección también resulta complejo porque son dos estructuras diferentes: las clases regladas de la mañana y las actividades de la tarde, que «complican la gestión».

Jon Garaizabal es un ferviente defensor de este programa. Ya intentó que se implantara en la primera convocatoria, pero el claustro no estaba muy convencido. En la segunda lo consiguió. «Tiene una potencialidad increíble. Es al gusto, siempre dentro de unos márgenes, del centro. El nuestro no tiene nada que ver con lo que se hace en otras escuelas... Es casi a la carta».

Si hay que ponerle una pega, el director del instituto explica que la interinidad de los profesores impide concretar qué talleres se van a ofrecer el curso que viene porque no saben si continuarán.

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