Los alumnos que suspendan euskera y matemáticas no podrán pasar la ESO

Un grupo de alumnas camina hacia el instituto para un nuevo día de clase./
Un grupo de alumnas camina hacia el instituto para un nuevo día de clase.

El Ministerio de Educación da marcha atrás y permitirá obtener el título hasta con dos suspensos, siempre y cuando no sean las dos materias troncales

Las cosas se quedarán más o menos como hasta ahora. Y eso ya es bastante en la enésima propuesta educativa que parte del Ministerio de Educación. El último borrador publicado este martes sobre el proyecto de Real Decreto implica que los alumnos de alrededor de 16 años podrán obtener el título de la ESO, y por lo tanto pasar a Bachiller, hasta con dos suspensos. La excepción será no aprobar a la vez dos materias fundamentales, como son Lengua y Literatura -Euskera en el caso del País Vasco- y Matemáticas.

Fuentes del Departamento vasco de Educación han explicado a este periódico que la propuesta de Madrid no supondrá un cambio radical a la práctica ya contemplada en el actual sistema. Hasta la fecha, la ley educativa también ha permitido pasar la ESO con dos suspensos, o incluso tres asignaturas en casos muy excepcionales, siempre y cuando lo considere el equipo docente, en función de la naturaleza de las materias y del peso de las mismas.

La principal novedad del borrador publicado por el Ministerio, añaden las mismas fuentes, radica en que clarifica qué dos asignaturas fundamentales marcan la diferencia entre poder acceder a Bachiller o no. Serán Lengua Castellana y Literatura y Matemáticas. El texto precisa que las lenguas cooficiales tendrán la misma consideración que la castellana en las comunidades correspondientes, en el caso de Euskadi, el euskera.

Los alumnos que este año estén en el último curso de la ESO no tendrán que sacar como mínimo un 5 en su calificación final y podrán obtener el título con hasta dos suspensos, salvo la excepción citada. Tampoco tendrán que pasar la polémica reválida, una condición que fue descartada por el Gobierno de Rajoy después del rechazo palmario de la mayoría de comunidades y personal docente. Fue un real decreto publicado en diciembre el que dejó sin efecto de forma transitoria las evaluaciones finales en la ESO y Bachillerato, previstas en la Lomce para conseguir los títulos en esas etapas educativas. Desde el Ministerio insisten en que estos exámenes se realizarán con carácter muestral y no para determinar el paso de grado.

Los alumnos de Bachillerato también seguirán como hasta ahora y deberán aprobar todas las materias para obtener la evaluación positiva, unos requisitos más exigentes que para los de la ESO.

En cualquier caso, el borrador se someterá al criterio del Consejo de Estado y del Consejo Escolar de Estado antes de ser aprobado por el Consejo de Ministros, mientras se mantienen las negociaciones para el Pacto de Estado por la Educación.

«Lo lógico»

La noticia de que no se producirá un vuelco en el sistema de evaluación de los alumnos de Secundaria ha dejado más tranquilos a los responsables educativos, aunque lamentan que sea el tercer cambio en un mismo curso. El presidente de la Federación de Asociaciones de Centros Educativos Públicos, Alberto Arriazu, afirmó que sin la evaluación final de la ESO de la Lomce -la que se ha dejado sin efecto, de momento- «lo lógico» era dejar el sistema de obtención del título de la etapa como estaba hasta ahora, es decir, sin la obligación de obtener una calificación mínima de cinco puntos en la ESO y con la posibilidad de pasar a Bachillerato con dos suspensos.

En declaraciones a Europa Press, Arriazu indicó que, aunque desde enero los institutos contaban con que la titulación se mantendría prácticamente como hasta ahora, tras la aprobación en diciembre por el Gobierno del decreto ley que modificaba la Lomce y eliminaba los efectos académicos de las reválidas, también lamentó que «a un mes de acabar el curso, todavía no hay una norma aprobada». «La educación se vive de distinta forma en los centros educativos que en la sociedad, la política o los medios de comunicación. Aquí los chicos confían en lo que les dicen sus profesores», señaló este director, que sostiene que, «a estas alturas», si a los alumnos se menciona cambios legislativos «ya ni atienden».

La última versión del cambio normativa publicada por el Ministerio que dirige Iñigo Méndez de Vigo fue recibida también con buena disposición por la consejera de Educación andaluza, Adelaida de la Calle, pues confirma que se mantiene fuera del proyecto la idea de establecer las polémicas reválidas. «No se puede hacer una evaluación en un momento determinado de la misma manera para todos», respondió a preguntas de los periodistas. Flexibilizar el sistema no significa reducir el nivel de exigencia, matizó. El objetivo «tiene que ser aumentar las posibilidades y oportunidades para que haya continuidad en los estudios y gente que, en un momento determinado había tenido dificultad, a través de esta maduración, consiga superarlos». «Eso no quiere decir con que no estemos de acuerdo con que hay que esforzarse y mejorar».