Los ecologistas piden encarecer los billetes de quienes más vuelan

Las emisiones de efecto invernadero de la aviación crecen a un ritmo tres veces superior al del resto de sectores y se multiplicarán por cuatro en 30 años, según un informe

Avión sobrevuela un barrio de Londres /REUTERS
Avión sobrevuela un barrio de Londres / REUTERS
Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

Expertos y organizaciones ecologistas de todo el mundo han elaborado un informe que constata que la aviación es el medio de transporte más lesivo para el cambio climático por cada kilómetro recorrido, que los gases de efecto invernadero que emite crecen a un ritmo tres veces superior al del resto de sectores, y que en 30 años, cuando el mundo aspira a lograr las cero emisiones, los vuelos, si antes no se toman medidas, contribuirán a empeorar el calentamiento global al menos cuatro veces más que ahora. En definitiva, que si hoy los aviones generan entre el 5% y 8% de los gases que provocan el calentamiento del mundo, en 2050 serían, salvo una drástica reducción de vuelos, los productores de hasta el 20% de las emisiones globales y uno de los factores principales que impedirían al planeta frenar el cambio climático, según las conclusiones de 'Stay Grounded'.

Ecologistas en Acción, una de las más de 150 organizaciones y especialistas que componen la red internacional que redactó el informe monográfico, aseguró hoy que la total ausencia de tecnología que permita vislumbrar aviones más limpios en muchos años y las propias previsiones del sector, que calcula un crecimiento anual de los vuelos del 4,3% y la incorporación de 39.000 nuevos aparatos para satisfacer el fuerte aumento de la demanda, no dejan más salida que poner en marcha políticas que reduzcan significativamente los vuelos para evitar que este medio de transporte se convierta en uno de los mayores frenos en la lucha contra el calentamiento global.

La organización propone cuatro grandes paquetes de medidas para reducir el número de vuelos y sus emisiones. Uno de ellos reclama que los mayores usuarios del avión -un transporte elitista al que nunca ha subido más del 90% del planeta- tengan que pagar billetes más caros por contribuir más al cambio climático. Proponen dos medidas. Una tasa para viajeros frecuentes, que cobre un suplemento cada vez más caro al que supere un número de vuelos que se considere básico en un periodo de tiempo concreto (un año, dos, etc.). La segunda, la tasa a los kilómetros recorridos, muy similar a la anterior, pero implantando la penalización progresiva no por cada vuelo sino en relación a la distancia recorrida en un período de tiempo prefijado. Ambas tasas, dicen los ecologistas, podrían ser compatibles. Están convencidos que estas medidas pueden evitar muchos viajes institucionales, académicos o laborales que podrían ser solucionados por teleconferencia.

Prohibir vuelos cortos

El segundo paquete de medias busca reducir el tráfico aéreo. Prohibir vuelos de proximidad, con distancias inferiores por ejemplo a 300 kilómetros, y reducir los vuelos de corta y media distancia, trayectos que se pueden hacer en tren o en autobús -transportes menos contaminantes- en un número razonable de horas. También piden una moratoria en la construcción y ampliación de aeropuertos.

El tercer bloque pretende terminar con las tarifas aéreas 'low cost', que creen que son posibles por la competencia desleal al tren que suponen una serie de «privilegios de la aviación». Demandan que el queroseno tenga un impuesto -como ocurre con gasolina o diésel-, que los vuelos internacionales paguen IVA, que se establezca un impuesto al carbono, y que se acabe con las subvenciones encubiertas de determinadas autonomías y ayuntamientos a compañías para que aterricen en sus aeropuertos.

El último paquete pretende que las autoridades públicas potencien la alternativa más ecológica al avión: el tren. El ferrocarril emiten veinte veces menos gases de efecto invernadero por kilómetro que los aviones. Piden billetes más baratos, la recuperación de los trenes nocturnos que permiten trasladarse cómodamente a larga distancia, y la mejora de la coordinación internacional, para facilitar las reservas de trenes y los trasbordos que enlacen varios países.