«Vi al diablo y mi misión era acabar con la semilla del mal»

A la derecha Daniel M., acusado de arrojar a la bebé por la ventana. / BLANCA CASTILLO
A la derecha Daniel M., acusado de arrojar a la bebé por la ventana. / BLANCA CASTILLO

El acusado de arrojar a un bebé por la ventana dice que se le juzga por «un complot de las fuerzas del mal» pero su pareja aclara que esa noche se negó a tener sexo con él

DAVID GONZÁLEZ VITORIA.

Durante tres largas horas, en la sala principal de la Audiencia Provincial de Álava se escucharon términos apocalípticos como «la semilla del mal», «el diablo», «trabajador de la luz». Todas, referencias para justificarse esgrimidas por el acusado de asesinar, hace ya dos años y medio a la pequeña Alicia, una bebé de sólo 17 meses. Esta versión quedó desmontada a continuación gracias a la entereza de la madre de la bebé, a la que también intentó arrojar por una ventana de su piso de alquiler en la calle Libertad.

En su réplica apeló a una lectura bastante más terrenal. Gabriela, que así se llama esta vecina de Burgos, de sólo 18 años en el momento en que Daniel M. le partió su vida, relató entre sollozos, pero con enorme aplomo que «nos atacó porque no quise mantener relaciones sexuales con él». Las cuatro acusaciones reclaman la prisión permanente revisable. O sea, un mínimo de 25 a 35 años. La defensa alega una supuesta «enajenación» que debería enviarle a un centro psiquiátrico.

Los hechos ocurrieron en el piso que él tenía en Vitoria. «Se sentó en la taza del váter y empezó a decir cosas raras. Algo dijo de que los niños iban a provocar el fin del mundo», explicó la joven.Hacia las 3.00 horas, el acusado, quien se había quedado en el salón, le mandó mensajes «de contenido sexual». Ella no respondió. Media hora después, Daniel estaba presionando el pecho de su niña. «Le aparté la mano. Se subió encima de mi. Me agarró del cuello y empezó a darme puñetazos. Me gritó que 'te voy a matar hija de puta todo el rato'». En medio de la disputa, Daniel cogió a Alicia. «Miró al balcón, la soltó y me agarró a mi. Rompió los cristales. Me metió dentro, agarró a Alicia y la tiró. Y luego siguió pegándome».

Reconoció los hechos y se justificó al señalar que la niña le miró «con ojos desorbitados»

«Trabajador de luz»

El acusado se autodenominó «trabajador de luz» y «un ángel blanco» y se presentó como víctima. Insistió en que ese día vio «al diablo» en la madre de la víctima. Según aseguró, actuó de esa forma porque estaba «enajenado» y porque la niña le miró «con los ojos desorbitados» y «con maldad y rabia». «Mi misión se concretó en acabar con la semilla del mal y la destrucción del mundo», afirmó. También repitió hasta la saciedad que se sienta en el banquillo «por un complot de las fuerzas del mal», pero admitió los hechos y reconoció que esa madrugada «lanzó» a la bebé por la ventana.