Destino: la Luna

Despegue del cohete Falcon 9 con la 'Beresheet' desde Cabo Cañaveral. A la izquierda, recreación de la sonda israelí en la Luna. / EFE / SPACEIL
Despegue del cohete Falcon 9 con la 'Beresheet' desde Cabo Cañaveral. A la izquierda, recreación de la sonda israelí en la Luna. / EFE / SPACEIL

Israel será el 11 de abril el cuarto país en llegar al satélite. La nave, desarrollada por una empresa privada, despegó ayer |

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

Casi seis décadas después de que la primera nave humana llegara a la Luna, despegó ayer la primera misión privada con ese mismo objetivo. La sonda israelí 'Beresheet' -'en el principio', en hebreo- partió a las 2.45 horas de la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral, en Florida, en lo alto de un cohete Falcon 9 de Space X, la compañía de Elon Musk. Si todo sale como está previsto, se posará el 11 de abril en el Mar de la Serenidad, cerca de donde aterrizaron el 11 de diciembre de 1972 los astronautas del 'Apolo 17', los últimos seres humanos que pisaron el satélite. Israel se convertirá entonces en el cuarto país que planta su bandera en la Luna, tras la Unión Soviética, Estados Unidos y China.

La 'Beresheet' ha sido diseñada por la organización sin ánimo de lucro SpaceIL, que ha invertido en su desarrollo ocho años y unos 100 millones de dólares. Empezó a trabajar en el proyecto en 2011 en el marco del Google Lunar X Prize, dotado con 30 millones de dólares para la primera empresa privada capaz de poner en el satélite un todoterreno que recorriera un mínimo de 500 metros y mandara a la Tierra fotos y vídeos en alta definición. Se inscribieron veintinueve equipos -incluido el español Barcelona Moon Team-, y la fecha límite era el 31 de marzo de 2018. Ningún candidato cumplió el plazo, pero SpaceIL no cejó y siguió adelante en colaboración con la compañía pública Israel Aerospace Industries.

Gracia al apoyo económico de multimillonarios israelíes y de origen judío, se acabó haciendo realidad una nave de 1 metro de alto, 2,3 de ancho y 600 kilos. La 'Beresheet' viaja ya hacia la Luna gracias a Space X, empresa que ayer consiguió otra vez que, tras el lanzamiento, su cohete regresara a Tierra y aterrizara verticalmente en la plataforma marina 'Of Course I Still Love You'. El seguimiento del vuelo correrá a cargo de la Corporación Espacial Sueca y, una vez en la Luna, la comunicación entre la sonda y la Tierra dependerá de la Red del Espacio Profundo de la NASA, con antenas en Estados Unidos (California), Australia y España. La nave tomará fotos y medirá el campo magnético del lugar de su aterrizaje durante dos días antes de morir.

El primer ingenio humano que llegó al satélite terrestre fue la sonda soviética 'Luna 2'. Se estrelló intencionadamente contra su superficie el 12 de septiembre de 1959, dos años después del lanzamiento del 'Sputnik' y año y medio antes del vuelo de Yuri Gagarin que marcó el inicio de la carrera por la conquista de la Luna. El próximo 21 de julio se cumplirán 50 años del primer alunizaje, el del 'Apolo 11' con Neil Armstrong y Buzz Aldrin, en un momento en el que la Humanidad vuelve a mirar al mundo más cercano. La nave china 'Chang'e-4' se convirtió el 3 de enero en la primera en aterrizar en la cara oculta de la Luna. India lanzará en marzo la 'Chandrayaan-2', y Corea del Sur lo hará en 2020.

La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) planean el regreso al satélite, pero para quedarnos y como escala hacia Marte. Los viajes tripulados a otros mundos son empresas costosísimas que ningún país puede afrontar en solitario. No es lo mismo poner una lavadora en la Luna que instalar en ella una colonia humana permanente. Y eso que está, desde el punto de vista espacial, a la vuelta de la esquina.