Dan Buettner, experto en longevidad, revela los cuatro alimentos que «nunca deberían entrar por la puerta de tu casa»
El investigador y divulgador considera que jamás deberían mantenerse en casa si se busca una vida más larga y saludable
L. G.
Lunes, 24 de noviembre 2025, 12:19
El investigador y divulgador Dan Buettner, conocido por su trabajo sobre las zonas azules —regiones del mundo donde las personas viven más de 100 años con frecuencia—, ha vuelto a encender el debate sobre los hábitos alimentarios. En una reciente intervención, el experto enumeró cuatro productos que, según él, jamás deberían mantenerse en casa si se busca una vida más larga y saludable.
«Déjenme contarles las cuatro cosas que nunca deberían traer a su casa. No me importa si salen una y otra vez y se dan un gusto, pero estas cuatro cosas no deberían entrar por la puerta delantera», explicó el experto en longevidad.
El primer producto en la lista de Buettner son los embutidos y otras carnes sometidas a procesos industriales. «Sabemos que está asociada con el cáncer», advirtió, en línea con estudios que la califican como carcinógeno del Grupo 1.
El segundo «prohibido» incluye refrescos como Coca-Cola, y también bebidas de fruta con azúcar añadido. Son la primera fuente de azúcar refinada en la dieta americana,» afirmó Buettner, quien recalca su impacto directo en el riesgo de diabetes y enfermedades metabólicas
«Sabemos que es lo que más se asocia con la obesidad»
Buettner señaló especialmente productos envasados ricos en sodio y grasas. «Sabemos que es lo que más se asocia con la obesidad», subrayó, señalando que suelen formar parte de rutinas alimentarias poco saludables que se perpetúan por su conveniencia.
Los cuatro alimentos que no deberían entrar en casa, según Dan Buettner:
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Embutidos y carnes procesadas
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Bebidas azucaradas
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Aperitivos salados
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Golosinas industrailes
Por último, el experto incluyó las golosinas industriales, desde chocolates rellenos hasta caramelos. «También están muy asociados con la obesidad,» recordó, y recomendó mantenerlos fuera del hogar para evitar tentaciones constantes.
La clave, según Buettner, no es prohibir estos productos por completo, sino evitar que formen parte del entorno cotidiano: «Si quieren disfrutar de estas cosas, vayan a comprarlas. No las tengan en su casa. Les temen todo el tiempo cuando están allí», bromeó, subrayando el poder de los hábitos ambientales.