Los crímenes ambientales mueven hasta 230.000 millones de euros al año

Prendas fabricadas con pieles de jaguar y leopardo incautadas por la Guardia Civil/R. C.
Prendas fabricadas con pieles de jaguar y leopardo incautadas por la Guardia Civil / R. C.

Un estudio de la Universidad de Míchigan relaciona el tráfico ilegal de fauna, flora y desechos con las mafias internacionales

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Durante 27 días, la Guardia Civil confiscó cientos de piezas de marfil de elefante africano, por valor de casi medio millón de euros, y tres cuernos de rinoceronte, por los que llega a pagarse a 60.000 euros el kilo. La acción estuvo enmarcada dentro de la 'operación Thunderball', coordinada por Interpol, contra el tráfico de especies silvestres a escala mundial. Al igual que el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), otras autoridades de 108 países realizaron intervenciones similares, con la detención de 582 personas, en las que incautaron «desde grandes felinos y primates vivos hasta madera, especies de fauna marina y productos derivados, tales como ropa, productos de belleza, alimentos, medicinas tradicionales y artesanía», indica Interpol. Éste es un ejemplo de la magnitud de los crímenes ambientales que pueden alcanzar los 230.000 millones, según un estudio de la Universidad Estatal de Míchigan publicado esta semana.

«El crimen ambiental trasnacional se ha convertido en el mayor impulsor financiero de conflictos sociales en el mundo», asegura la investigadora de la Universidad Estatal de Míchigan, Meredith Gore, una de las autoras de la investigación. Actividades ilegales como la deforestación, el tráfico de animales y el vertido de desechos tóxicos y electrónicos tiene, según recoge el documento 'La delincuencia ambiental trasnacional amenaza el desarrollo sostenible' publicado en 'Nature Sustainability', «fuertes lazos con la financiación del crimen organizado».

«Muchos de nosotros desconocemos lo que sucede cuando tiramos las cosas, pero en algunos casos los desechos electrónicos se arrojan ilegalmente en países marginados. Además la vida silvestre que atraviesa las fronteras puede propagar patógenos zoonóticos», sostiene Gore. «Las personas son conscientes del tráfico de drogas, pero lo que podrían no saber es que puede ser un acelerador clave de la deforestación. La narcodeforestación despeja los bosques para caminos encubiertos y pistas de aterrizaje».

Vínculos mafiosos

Las actividades investigadas son aquellas que «cruzan las fronteras nacionales y dañan el medio ambiente, como el tráfico de vida silvestre, la pesca ilegal, los vertidos de residuos electrónicos, el robo de agua, la tala y la minería ilegal», señala el artículo. «En algunos casos, los delitos están altamente estructurados y son perpetrados por sindicatos del crimen organizado, corporaciones y gobiernos cómplices; en otros, las personas involucradas son delincuentes de subsistencia, como aquellos que usan árboles como combustible».

El estudio estima el «valor económico» de estos delitos entre los 81.000 y 230.000 millones de euros anuales, en un cálculo basado en datos de las Naciones Unidas. «Representa el 64% del financiamiento del crimen organizado», indican los autores. El dinero «sumergido en economías en conflicto» se calcula entre 20.000 millones y 30.000 millones de euros.

Colmillos de elefante decomisados en Kenia dentro de la Operación Thunderball
Colmillos de elefante decomisados en Kenia dentro de la Operación Thunderball / R. C:

«Los datos oficiales del tráfico internacional de especies lo estiman entre 8.000 y 20.000 millones de euros al año», según comenta Luis Suárez, responsable de especies de WWF España. «A esto habría que sumar otros crímenes, que no necesariamente implican un comercio internacional, como la explotación ilegal de recursos naturales, la caza y la pesca furtiva, o el uso de venenos. El abanico de delitos puede ser muy amplio».

Para mejorar la lucha de estas actividades ilegales, los autores del estudio proponen una batería de medidas como «incluir un análisis de posibles actividades delictivas y de daños anticipados en las evaluaciones de impacto ambiental» y «mejorar la colaboración entre distintos sectores para detectar con antelación las amenazas».

«Existen vínculos entre la seguridad ambiental y el crimen trasnacional, con serias implicaciones para la sociedad civil, los gobiernos y las organizaciones internacionales», sentencia Meredith Gore. «Es vital que todas las partes interesadas consideren estas complejidades y mitiguen los riesgos al abordar su planificación estratégica de desarrollo sostenible».