El colegio de Erandio donde el menor pudo sufrir acoso ofrece ayuda en la investigación

El colegio en el que, según la familia, el menor sufrió acoso, emitió ayer una nota de condolencias. / P. URRESTI
El colegio en el que, según la familia, el menor sufrió acoso, emitió ayer una nota de condolencias. / P. URRESTI

El centro, del que los padres sacaron al niño de 13 años, se muestra «conmocionado» por lo ocurrido y traslada su solidaridad a la familia

AINHOA DE LAS HERASBILBAO.

El colegio Jado Compasión de Erandio, donde el menor de 13 años cuyo cadáver apareció el lunes al fondo del acantilado de la Galea pudo sufrir acoso, según denunció su familia, emitió ayer un comunicado en el que se ofrece a colaborar con la investigación que está llevando a cabo la Ertzaintza sobre el suicidio del niño. El centro, que asegura haber «activado todos los protocolos establecidos», también se puso a disposición de la familia.

«Ante el doloroso fallecimiento de un menor, antiguo alumno del centro, nuestro colegio quiere manifestar su condolencia a la familia y amigos. Sentimos muchísimo el dolor de su familia y, si hay algo que podamos hacer por ellos, saben que pueden contar en todo momento con nuestra solidaridad, apoyo y respeto a su intimidad y la de su hijo», señalan en el escrito que enviaron a los medios de comunicación y también, esta vez firmado por el director, a los padres de alumnos.

Tras ponerse en contacto con la Consejería de Educación, la Provincia Ibérica Maristas, congregación a la pertenece la escuela, se mostró «conmocionada» y lanzó un llamamiento para que «sepamos guardar el respeto y la intimidad debida» ante un suceso, «que ha suscitado en todos los miembros del colegio una enorme tristeza».

La familia del menor le había sacado del centro a él y a sus dos hermanos el año anterior tras denunciar que el chico había sido víctima de 'bullying' por parte de compañeros. Según su entorno, el niño había padecido una auténtica «tortura» durante años y se encontraba en tratamiento psicológico por ello. Este año, el chico había cursado ESO en un nuevo centro de la margen izquierda con buenos resultados. Era un estudiante brillante y en este colegio se sentía integrado.

El joven desapareció alrededor de las dos de la tarde del pasado domingo de su casa, en Getxo. Su padre acudió esa misma noche a la comisaría de la Policía Municipal de Getxo para denunciar que el menor no había regresado aún a casa. En medio de la oscuridad se realizó el primer rastreo sin éxito. Al amanecer del lunes, sobre las nueve de la mañana, dos agentes de la Policía local fueron caminando por la playa de Arrigunaga hasta la Galea, uno de los sitios que siempre se miran cuando hay un desaparecido, y localizaron, al mismo tiempo que el helicóptero de la Ertzaintza desde el aire, el cuerpo sin vida del muchacho.

La Ertzaintza ha abierto una investigación sobre las causas de la muerte del muchacho para tratar de averiguar si los problemas de acoso que había sufrido fueron o no determinantes en la decisión de acabar con su vida. La consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, explicó en el Parlamento que «todas las líneas de investigación están abiertas». El Departamento de Educación, por su parte, mantuvo también ayer el silencio.

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