Los cinco cambios que sufre el cerebro del hombre cuando es padre

El hombre necesita más tiempo para crear lazos emocionales con su hijo. /Fotolia
El hombre necesita más tiempo para crear lazos emocionales con su hijo. / Fotolia

El cerebro de los hombres cambia biológicamente con la llegada de un bebé. Es solo uno de los sorprendentes y polémicos hallazgos de la antropóloga de la Universidad de Oxford Anna Machin.

LORENZ WAGNER

La antropóloga evolutiva del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford (Inglaterra) Anna Machin es experta en paternidad. En su libro La vida de papá: la creación de un padre moderno ha reunido el resultado de todos sus estudios y los descubrimientos de otros equipos de investigación. Estos son los cinco cambios que sufre el cerebro de un hombre con la paternidad.

Depresiones posparto

«Uno de cada diez hombre las sufre. Aunque el concepto posparto no es correcto. Ellos suelen tenerla al cabo de un año, las mujeres la tienen antes. Estos padres sufren ansiedad, se vuelven agresivos, se retraen, se encierran en sí mismos. Todo eso tiene un efecto sobre el niño. Muchas veces acaban llevando a una automedicación con alcohol. Los médicos y las comadronas deberían ocuparse también de los padres en el momento del parto. De esa manera se conseguiría un beneficio para toda la familia. El padre tendría menos riesgo de sufrir depresión y a la madre la ayudaría en el plano psicológico».

El cerebro del hombre y de la mujer no funciona igual al interactuar con su hijo

«Cuando los progenitores interactúan con el niño, en la madre vemos sobre todo una activación del sistema límbico del cerebro, donde residen los sentimientos, el cuidado, la protección. Su relación con el bebé está marcada por esos conceptos. En el caso del padre, lo que vemos es una activación del neocórtex, donde residen la cognición social, la interacción y la comunicación, la planificación, la motivación, el desafío. Es decir, la relación está dirigida hacia fuera, hacia el exterior. El hombre tiene el impulso de empujar a su hijo, de enfrentarlo a sus límites. De lo que se trata es de que el niño descubra el mundo, de cómo maneja los riesgos, también de cómo gestiona el fracaso».

Crea lazos emocionales con el bebé

Más lentamente que la madre. Madre e hijo pasan juntos por el parto, que desencadena un montón de fenómenos compartidos, es un proceso químico, un intercambio de hormonas. La madre, además, le da el pecho. Los padres crean el vínculo mediante la interacción, haciendo cosas con el bebé. Pero hace falta algo de tiempo hasta que esa interacción sea posible, es decir, hasta que el progenitor también recibe una respuesta por parte del niño. Al menos seis meses. Es cuando los niños empiezan a gatear, a jugar. De hecho, a los padres los primeros meses les resultan muy frustrantes. A estos siempre les digo: no os preocupéis, todo llegará. Habladles, cantadles y leedles cuentos. Es importante. Jugando, haciéndole cosquillas o peleando se liberan hormonas fundamentales tanto en el padre como en el hijo: oxitocina, dopamina y betaendorfina, que producen sensación de euforia y generan vínculos.

La testosterona baja

«El cerebro del hombre cambia incluso antes del nacimiento del bebé. El nivel de testosterona del padre se reduce durante el embarazo. Es un fenómeno que se da en todos los lugares del mundo, independientemente de las culturas y de los grupos sociales. Los hombres con niveles altos de testosterona experimentan una reducción especialmente marcada. Ni siquiera es necesario que el padre viva con la madre, un contacto regular es suficiente. Es cierto que el nivel hormonal vuelve a subir tras el parto, pero nunca recupera los niveles previos».

¿Por qué baja la testoterona? «Tiene su raíz en la evolución. Como los bebés son dependientes de sus progenitores, la presencia de un padre contribuye a asegurar su supervivencia. A los hombres no les gusta oír eso de que tienen menos testosterona. Pero yo les digo: «Tranquilos, no hay motivo para el pánico. Desde un punto de vista evolutivo, estáis en la cúspide de la masculinidad, no hay nada por encima de la paternidad. Además, cuanto más bajos sean vuestros niveles de testosterona, mejores padres seréis. Podréis empatizar mejor con vuestros hijos, leer sus necesidades. Y la oxitocina y la dopamina, las hormonas de la gratificación, estarán más altas y os harán sentir estupendamente».

Con el parto aumenta la materia gris del cerebro

«Igual que le ocurre a la madre, se produce un aumento de la llamada 'sustancia gris'. Te vuelves más empático, más organizado, es decir, te conviertes en un mejor cuidador».