Los pueblos indígenas de Paraguay acuden a la tecnología móvil para salvar sus bosques

Foto de los habitantes de la Isla Jovai Teju./Reuters
Foto de los habitantes de la Isla Jovai Teju. / Reuters

Permite elaborar un mapa del bosque en cuestión uniendo los puntos de referencia que los propios usuarios han elegido para delimitar el terreno

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Los indígenas mbya guariní que habitan Isla Jovai Teju, en el centro de Paraguay, han comenzado a utilizar una aplicación móvil que permite dibujar una especie de atlas forestal para delimitar claramente los bosques e impedir así los usos prohibidos. La 'app', desarrollada por el Instituto de Reforma de Recursos Mundiales (WRI) permite elaborar un mapa del bosque en cuestión uniendo los puntos de referencia que los propios usuarios han elegido para delimitar el terreno. Para ello, solo tienen que fotografiar con su teléfono móvil estos puntos de referencia -por ejemplo, un árbol o un arroyo-.

El reto para los mbya guaraní, la mayor comunidad nativa de las 19 que viven en Paraguay, es la tecnología móvil. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha ayudado en este aspecto capacitando a ocho jóvenes de cuatro comunidades indígenas mbya en Caaguazú.

Rumilda Fernández es una de las primeras técnicas de control forestal que forma parte de un pueblo indígena. «Para mí fue fácil. La parte de computación sí me costó más», ha contado Fernández, que hasta ahora no había usado un ordenador o un GPS.

Esta tecnología permitirá a los indígenas conocer exactamente la extensión de sus tierras para protegerlas de otros usos. En el caso de Isla Jovai Teju, las enormes plantaciones de soja y maíz de colonos menonitas han ido reduciendo la extensión y calidad de sus tierras hasta dejar apenas 30 hectáreas aptas para la agricultura.

«El bosque era nuestro supermercado y no necesitábamos más. Ahora, con el desmonte (la deforestación), cambió todo», ha lamentado la líder de esta comunidad indígena, Cornelia Flores, de 60 años.

Una indígena muestra el mapa.
Una indígena muestra el mapa. / Reuters

La pérdida de tierras útiles es clave para los indígenas de Paraguay, ya que es una de las principales causas de que un 75 por ciento viva en situación de pobreza o pobreza extrema. «El problema indígena es que hace 500 años que estamos en Paraguay y nunca nos han ayudado», ha denunciado Teófilo Flores, jefe de la comunidad Pindo'i, que alberga a 750 personas en 1.400 hectáreas de Caaguazú. «Necesitamos saber cómo preservar el bosque que queda. Por ejemplo, que nos den las herramientas y el apoyo para que nosotros mismos no lo deforestemos», ha reclamado.

El ministro de Desarrollo Social, Mario Varela, ha reconocido la falta de atención a los pueblos indígenas. «Nunca fueron incluidos, nunca se respetó su cultura originaria. Ahora estamos dándoles apoyo desde una perspectiva más antropológica que busca preservar su cultura y a la vez darles la protección social que necesitan», ha dicho a Reuters.

Deforestación «cero»

El territorio paraguayo está dividido en dos regiones: la Oriental, con un modelo productivo de agricultura industrial que ha ejercido presión sobre los bosques nativos, y el Chaco, una zona ganadera donde la deforestación está permitida en condiciones que apenas se cumplen.

Paraguay ha perdido medio millón de hectáreas de bosques nativos en la región Oriental desde 2004, cuando se aprobó la ley de Deforestación Cero, que impide la tala masiva. Ya entonces era uno de los países con mayor índice de deforestación de Suramérica.

La presidenta del Instituto Nacional Forestal (INFONA), Cristina Goralewski, ha reconocido que la corrupción ha impedido que la norma sea realmente efectiva. De acuerdo con la funcionaria paraguaya, en cinco años solo se ha detenido a unos 20 camiones con madera de tala ilegal.

«Sabemos que había un esquema de corrupción instalado que apoyaba esta deforestación desmedida (...) No te voy a mentir, no te voy a decir que esta es una institución correcta, porque no, a leguas vemos los resultados», ha admitido Goralewski.

El presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, ha prometido «tolerancia cero» con los funcionarios corruptos. «La prioridad para el Gobierno es detener la deforestación ilegal en la región Oriental y utilizar la tecnología para eso porque vemos que los controles no están funcionando», ha asegurado Goralewski.