El increíble salto de la larva que pulveriza todos los récords humanos

El increíble salto de la larva que pulveriza todos los récords humanos

Puede saltar hasta 30 veces su tamaño en cuestión de segundos

DV

No tiene patas y no le hace falta a juzgar por las impresionantes imágenes a cámara lenta de esta larva de Asphondylia. Esta especie es capaz de saltar distancias de hasta 30 veces la longitud de su cuerpo en menos de dos segundos, lo que pulveriza y en mucho la distancia relativa de los saltadores humanos.

No es una habilidad desconocida para los investigadores. Esta familia pone sus huevos dentro de las varas de oro, unas plantas silvestres que pueden medir dos metros o más de altura. Cuando empiezan a crecer se mantienen seguros en unas protuberancias que le crecen al vegetal llamadas agallas, que también les ofrecen alimento.

Pero en un momento dado, las larvas tendrán que abandonar la seguridad vegetal. Algunos gusanos de todos los que utilizan estas plantas como incubadoras se precipitan al suelo y se entierran en el suelo para terminar de desarrollarse. Sin embargo, esta especie de acróbatas concreta que aún está por ser nombrada prefiere quedarse ahí encaramada hasta convertirse en un insecto volador que cree de nuevo su propio nido. Y solo emplea su increíble poder si algún elemento externo perturba su tranquilidad.

La dificultad de captar las imágenes

Por ello costó tanto a los investigadores de un reciente estudio publicado en la revista «Journal of Experimental Bioloy» sobre estos insectos atrapar las famosas imágenes. En concreto, tres años. Michael Wise, biólogo de Roanoke College (Estados Unidos), solo había visto un puñado de ejemplos al cortar miles de agallas. Pensó que su colega Sheila Patek, de la Universidad de Duke, que dirige un laboratorio especializado en locomoción en Duke, podría disfrutar tratando de capturar estos breves y raros vuelos con la cámara de video de cámara lenta.

Pero las Asphondylia solo están en la etapa adecuada de desarrollo para realizar estos saltos durante un breve período durante agosto de cada año, por lo que los investigadores tenían una ventana apretada para observarlas. Después de años de cazar gusanos lo suficientemente maduros y perfeccionar las técnicas fotográficas, el equipo de Patek finalmente obtuvo las imágenes que necesitaban para descomponer la maravillosa mecánica.

¿Cómo lo hacen sin patas?

¿Y cómo pueden estas larvas blandas, de apenas dos milímetros y sin patas, realizar este increíble movimiento? Un elemento crucial es una especie de pata virtual, que los gusanos crean momentáneamente al doblarse formando una especie de anillo. El fluido se acumula en el extremo de la cola del bucle crea una presión a medida que esa parte del cuerpo se hincha. Cuando se libera esta energía, es como si la larva tuviera una especie de apoyo para saltar.

Pero el equipo vio algo aún más interesante: para acumular toda esa tensión, las larvas deben ser capaces de pegar su parte superior y la cola. Cuando ese vínculo finalmente se rompe, las criaturas salen volando. Los exámenes con un microscopio electrónico revelaron pequeñas crestas en los puntos que se pegan, a modo de velcro o como hacen las patas de los gecos.

No utilizan este medio de tranporte muy a menudo -solo en caso de emergencia-, por lo que los investigadores apuntan a que se trata de un remanente evolutivo de una época en que pasaron la mayor parte de sus vidas en el suelo, como lo hacen algunos de sus parientes cercanos.