De cocinar para comer a comer para cocinar

Los desechos orgánicos ya pueden reciclarse en casa mediante novedosas máquinas; se convierten en biogás y en fertilizantes naturales

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'HomeBiogas' es la empresa que comercializa las máquinas que no necesitan electricidad y que generan hasta dos horas de gas diario. / K.L.
Karel López
KAREL LÓPEZTel Aviv

Hace no demasiados años, resultaba impensanble pensar que cocinar fuera posible sin pagar por el gas. Ahora, sin embargo, se trata de una realidad. En cierta medida, pasamos de cocinar para poder comer a comer para poder cocinar. ¿Por qué? Porque son los desechos orgánicos los que, gracias a una máquina, generan biogás.

La idea surgió hace cerca de una década en Beit Yanai, un moshav en la costa del Mediterráneo a 40 kilómetros de Tel Aviv. La tuvieron tres jóvenes que, solo en 2018, han vendido ya más de 4.000 máquinas a cerca de cien países diferentes. Uno de ellos es Oshik Efrati, quien no tiene problemas en recibirnos en la pequeña fábrica de 'HomeBiogas' donde, a día de hoy, trabajan 25 personas: algunos ingenieros, otros diseñadores... y también personas con diferentes discapacidades que hacen piezas.

«Todos los desechos de comida, absolutamente todos, que generamos en casa, pueden introducirse en la máquina, y esta, sin necesidad de que esté conectada a la red eléctrica, los fermenta (surgen bacterias anaerobias) y produce el biogás, además de litros y litros de fertilizante para las plantas», explica mientras muestra las cajas en las que se transportan a todos los lugares del mundo.

Las cajas en las que se transportan las máquinas.
Las cajas en las que se transportan las máquinas. / K.L.

La máquina pesa 22 kilos, los restos de los alimentos no huelen una vez están dentro y, desde el primer día que se introducen desechos, tarda unas tres semanas en comenzar a generar biogás. «Desde ese momento, es constante. Es decir, no hay que esperar otras tres semanas», destaca este joven, CEO de la empresa. Es el gas del futuro, pero también del presente.

Estas máquinas, que cuestan cerca de 600 euros, se venden online y están pensadas para granjas y para hogares con terreno. «Las primeras máquinas las desarrollamos en 2012. Vendimos veinte. Hemos intentado mejorar cada año. Ahora no dejamos de producir. En 2018 hemos vendido cinco veces más que en 2017. Intentamos que cada vez sean más baratas para que lleguen a todo el mundo», continúa uno de los fundadores de la empresa.

Paneles que muestran su funcionamiento.
Paneles que muestran su funcionamiento. / K.L.

Mientras ofrece un té calentado con el biogás que la máquina ha generado, Efrati también apunta que «se estima que su uso pueda prolongarse durante quince años. Cada uno las puede instalar en casa sin problema. Estamos tratando de crear máquinas más pequeñas para pisos».

Mediante un conducto de hasta veinte metros, el biogás llega desde la máquina hasta la cocina, generando energía de hasta dos horas al día para, por ejemplo, cocinar. «Y no nos tenemos que olvidar del fertilizante natural. Son litros y litros que a precio de mercado saldrían carísimos», concluye Efrati. Sin duda, una idea para un mundo mejor y, claro, más sostenible.