El gélido Estrecho de Bering, casi libre de hielo a principios de marzo

Estrecho de Bering. En azul claro, la superficie helada. En azul oscuro, el agua líquida -/Copernicus
Estrecho de Bering. En azul claro, la superficie helada. En azul oscuro, el agua líquida - / Copernicus

La extensión del hielo marino en el mar de Bering ha descendido más que nunca desde que comenzaron los registros escritos en 1850

EUROPA PRESS

El estrecho de Bering, el pasaje marítimo ártico que separa a Rusia y Alaska, habitualmente cubierto de hielo en invierno, estaba prácticamente libre de hielo a 7 de marzo de este año.

Así lo acredita la imagen capturada por la misión Copernicus Sentinel-1 de este brazo de mar de unos 80 kilómetros de ancho, que conecta los océanos Pacífico y Ártico. Los pocos parches de hielo marino se muestran en colores azul claro.

La extensión del hielo marino en el mar de Bering ha descendido más que nunca desde que comenzaron los registros escritos en 1850, y es muy probable que se deba a las temperaturas del aire y el agua cálidas. En promedio, el hielo marino fluctuante en esta región aumenta hasta principios de abril, dependiendo del viento y el movimiento de las olas.

Según el National Snow & Ice Data Center de Estados Unidos, entre el 27 de enero y el 3 de marzo de 2019, la extensión del hielo marino en aquel área disminuyó de 566.000 a 193.000 kilómetros cuadrados. El hielo marino también fue excepcionalmente bajo el año pasado, pero este mes de marzo, la extensión del hielo marino es la más baja en el registro satelital de 40 años.

Para viajar entre el Ártico y el Pacífico, el tráfico marítimo pasa por el estrecho de Bering. Debido a la reducción de hielo en la región, el tráfico ha aumentado significativamente.

Los satélites Copernicus Sentinel-1 brindan imágenes para generar mapas de las condiciones del hielo marino para un paso seguro en las aguas árticas ocupadas, así como también para distinguir entre el hielo de primer año más delgado y navegable y el hielo más espeso y más peligroso. Cada satélite lleva un instrumento de radar avanzado para obtener imágenes de la superficie de la Tierra a través de la nube y la lluvia, sin importar si es de día o de noche, informa la ESA.